Técnicas para afrontar los exámenes (II)

Ayer nos pusimos en tu piel y quisimos que supieras que hay formas de afrontar un examen sin que este hecho nos estrese, por ejemplo, y que tuvieras presente que no solo se tiene en cuenta lo que sabes sino como lo expresas y la manera en la que eres capaz de presentarlo. Hoy vamos a continuar dándote unos cuantos consejos que esperamos te sean útiles también.  Partimos de la base de que llevas el temario preparado desde casa, si esto falla puedes tener muy claro que -apliques el método que apliques- fallarás en lo esencial.

Deberás mirar, en cada prueba, lo que tu profesor busca realmente, a veces querrá que aprendas algo de una determinada manera, de forma exacta (por ejemplo fechas, fórmulas, …) y otras querrá que partiendo de un punto en concreto seas tú quien desarrolle la materia. Esto último te ahorrará estudiar mucho texto “de relleno” de los libros, pero pondrá a prueba tu capacidad para ser capaz de argumentar, convencer y sintetizar, tenlo bien presente.

Parece una tontería pero deberás prestar atención al reloj ya que no tendrás todo el día para realizar el examen y lo que se espera es que puedas contestar todas las preguntas, por lo que tendrás que repartir muy bien el tiempo.  Otro aspecto importante es perder el miedo a preguntar. Después de que el profesor te entregue el examen deberás leerlo por encima, si algo no te queda claro consúltalo, no hacerlo puede suponer acertar, en el mejor de los casos, errar o dejar algo sin contestar, ¿a que esto te suena?…

Contesta primero aquello que dominas mejor, dejando mayor espacio de tiempo a lo que necesitas reflexionar más. No te confíes, puedes saber algo muy bien pero no te lances a contestar sin haber pensado antes.

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