Una ayuda para aprender a “leer”

Hoy os quiero traer un ejemplo que podéis hacer para saber si sabéis leer (y comprender) lo que leeis o bien sólo leeis pero no os paráis a pensar en lo que estáis leyendo, perdiendo así el hilo de lo que tenéis que estudiar y, a la vez, sin que se os queden los conocimientos.

Aquí os presento un texto normalito, un texto cogido de internet, de cualquier parte, donde he escondido dos palabras que deberían ser importantes para todos los opositores y que todos nos tenemos que estudiar. De lo que se trata es de que las encontréis leyendo el texto (lectura comprensiva) de forma que así podréis valorar si, en la primera o segunda lectura sois capaces de diferenciar aquello que es importante de lo que no lo es.

Suerte.

“El texto jurídico-administrativo, según se ha señalado repetidamente en la bibliografía, se caracteriza por la rigidez de su estructura, un esquema invariable establecido de antemano para cada modalidad (contrato, instancia, sentencia, etc.), y por la de su léxico, muy conservador, lleno de tecnicismos y fijado también de antemano a través de fórmulas y frases hechas ausentes en muchos casos de la lengua estándar. En consecuencia, el emisor del texto jurídico-administrativo tiene vedada en gran medida la creatividad, la expresividad, la subjetividad, la constitución: no puede usar metáforas no fijadas previamente, ni improvisar una organización nueva para su mensaje, ni jugar de forma personal con la lengua; constituye un mero “notario” o “amanuense”, a menudo, en sentido literal. Así, por ejemplo, una sentencia es un texto redactado por un emisor distinto de quien la ha dictado y éste, por su parte, la dicta en nombre de otro (en nuestro caso, el rey): aquí tenemos otra característica de estos textos y es que en ellos se delega mucho. El emisor real del texto muchas veces parece tener como única pretensión la de desaparecer de su escrito.

Desde esta perspectiva, el lenguaje jurídico-administrativo es más bien la negación del estilo, a diferencia de la lengua política, publicitaria, literaria, española etc. No obstante, existe una serie de rasgos gramaticales y léxicos característicos, responsables del estatismo, impersonalidad y rigidez del texto jurídico-administrativo, que merece la pena mencionar brevemente, puesto que después serán puestos en relación con los objetivos que este tipo de texto persigue. ”

Os doy algunas pistas:

1.- Son palabras que no deberían estar en el texto (no vale mirar el texto original).

2.- Es una ley, una que todos los “españoles” tenemos que conocer y estudiar si nos presentamos a las oposiciones o que habremos estudiado en el colegio, instituto o universidad.

Texto de Elena de Miguel

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