Volver a la universidad después de los 40

Volver a la universidad después de los 40

La vida académica siempre es exigente, sin embargo, todavía lo es más cuando un estudiante supera los 40 años y su entorno más cercano tiene un ritmo de vida que nada tiene que ver con el de la universidad. Sin embargo, la crisis económica ha impulsado los casos de alumnos que deciden volver a las aulas para estudiar una segunda carrera y tener una nueva oportunidad laboral.

La decisión de volver a estudiar no suele ser sencilla. En muchos casos, surge el pensamiento de tener la sensación de no encajar en un entorno en el que la mayoría de alumnos tiene 18 años. Sin embargo, lo importante es creer en el propio proyecto personal y también, vivir la universidad como un entorno de encuentro intergeneracional en el que el saber es el verdadero protagonista.

Al volver a estudiar también debes valorar distintas opciones. Muchas personas prefieren matricularse en la UNED o en la Universidad Internacional de la Rioja para cursar sus estudios a distancia, una posibilidad especialmente recomendable en caso de conciliar trabajo y formación. Sin embargo, también son muchos los alumnos que deciden aprovechar un periodo de desempleo para asistir a clases presenciales, invertir tiempo en la biblioteca y vivir la vida universitaria plenamente.

Al volver a estudiar después de los 40, dedica tiempo a consultar información sobre el programa académico que ha llamado tu atención. Puedes asistir a la jornada de puertas abiertas de algunas universidades para informarte. El primer año en la universidad requiere de un proceso de adaptación por parte del estudiante. Cuando se vive este momento después de los 40, existe una mayor perspectiva para poner ese instante en su contexto gracias a las vivencias  de la vida. Pero también, existe una decisión consciente, madura y responsable de emprender este nuevo reto que conecta con objetivos personales realistas.

Una persona de 40 años tiene la autoestima necesaria para saber que todavía es muy joven y que tiene mucho tiempo por delante para aprovecharlo en su propia felicidad. Porque hay algo que a esa edad sí se tiene muy claro: los estudios no garantizan un trabajo pero siempre abre más puertas tenerlos, que no tenerlos.

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