Actitud ante el estudio

Es importante tener actitud ante el estudio
La actitud que un alumno adopta ante el estudio influye en el aprendizaje de cualquier materia. Algunas asignaturas pueden resultar complicadas. Y, cuando eso ocurre, la percepción de la propia asignatura cambia. El reto parece más complejo en ese caso. Y este hecho puede causar desmotivación. Pero el estudiante también tiene recursos para afrontar esa dificultad y superarla. Existen dos conceptos clave para lograr este objetivo: la planificación y la dedicación. Con una buena organización, el estudiante consigue superar cualquier dificultad.

La constancia y trabajo diario son determinantes para cumplir los objetivos fijados. Es recomendable ser flexible en la elección del método de estudio. Si este no es eficaz, se deben incorporar cambios para encontrar resultados positivos en el aprendizaje. El estudiante debe asumir sus errores y superar sus limitaciones; esto es esencial para avanzar día a día.

Con frecuencia, los alumnos que obtienen mejores resultados son los más motivados. Alumnos que confían en sus posibilidades, planifican su agenda y emplean un buen método de estudio.

¿Cómo influyen las actitudes en el aprendizaje?

A veces, el alumno se siente condicionado por factores externos que no puede decidir por sí mismo. Por ejemplo, la fecha de un próximo examen. Pero un alumno proactivo es aquel que valora las circunstancias, y no se siente determinado por ellas. Es decir, toma las mejores decisiones en el contexto en el que se encuentra. Educar la propia actitud para ejercitar el optimismo ante el estudio es un proceso de aprendizaje posible. Conviene utilizar las herramientas adecuadas para avanzar, por ejemplo, las técnicas de estudio.

La actitud influye en el aprendizaje en su perspectiva positiva, pero también de una forma más negativa. Las creencias influyen en el comportamiento y producen emociones. Un alumno que se repite a sí mismo que no será capaz de lograr un objetivo, se ha convencido de ello porque ha convertido una creencia en una verdad. De este modo, se produce el efecto de una profecía autocumplida. Ese hecho termina ocurriendo en la realidad. La persona anticipó su propio fracaso. Y, ante la perspectiva de este horizonte, no se implicó verdaderamente en el estudio.

Las actitudes influyen en el aprendizaje de forma significativa, más allá de lo inmediato. Así lo pone de manifiesto el valor de los hábitos. Los hábitos de estudio que el alumno aprende en los primeros cursos de su vida académica evolucionan a largo plazo. Pero la esencia de aquel hábito fue el motor de esta evolución posterior. Una costumbre no se mantiene para siempre si no existe un compromiso con el cumplimiento de una tarea. Es decir, un hábito puede romperse fácilmente después de haberlo incorporado en el día a día. Sin embargo, la constancia de aquel alumno que pone en práctica esas rutinas, potencia la evolución personal.

¿Por qué influyen las actitudes personales en el aprendizaje? Porque el alumno resuelve una dificultad apoyándose en sí mismo. Es decir, ejercita aquellos recursos y herramientas que tiene a su alcance para lograr sus metas y cumplir con sus objetivos educativos.

Cómo diferenciar las creencias limitantes de las potenciadoras

¿Cómo diferenciar las creencias limitantes de las potenciadoras?

Las creencias limitantes son aquellas que dañan la autoconfianza de un alumno que no observa con realismo cuáles son sus cualidades y capacidades. Es decir, ese tipo de mensajes daña la autoestima personal. Aquellas afirmaciones que comienzan con la introducción «no puedo» son un ejemplo de creencias limitantes. Por el contrario, el ser humano también puede alimentar de forma consciente creencias potenciadoras.

Esos mensajes son aquellos que le permiten percibir su evolución personal. Así ocurre cuando el alumno analiza su situación actual, pero también visualiza los objetivos que puede alcanzar. Mientras que algo parece imposible o muy complejo cuando se percibe desde el filtro de las creencias limitantes, la fuerza de voluntad aumenta cuando se afianza en la mirada de lo posible.

Tras lo expuesto en este apartado, te proponemos las siguientes sugerencias. En primer lugar, identifica cuál es la creencia limitante que está condicionando tu etapa académica. Aquella idea que te acompaña de forma recurrente y que te genera cansancio, preocupación y desmotivación.

Identificar esa creencia es el primer paso para no quedar condicionado por ella. Además, recuerda que esa idea no describe la realidad de forma objetiva. Por otra parte, elabora una lista de fortalezas personales que quieres cultivar a partir de ahora. Y afianza tus creencias potenciadoras a partir de esas fortalezas.

Cómo lograr una actitud positiva ante el estudio

¿Cómo lograr una actitud positiva hacia el estudio?

En primer lugar, modela el comportamiento de aquellos compañeros de clase que te transmiten este ejemplo valioso. Es decir, ellos pueden ser el espejo en el que observas tu propio potencial. No te compares con otros alumnos, aprende de ellos desde la admiración (al igual que ellos también pueden admirarte a ti).

Lleva a cabo una óptima planificación en los estudios. Establece objetivos a corto plazo que estén conectados, a su vez, con las metas más a largo plazo que quieres lograr. Comprométete con el tiempo dedicado al estudio que habías anotado en tu agenda. No rompas el guion previsto con excusas de última hora. Si actúas de ese modo, debilitas el hábito y la desmotivación aumenta. Identifica el premio que te darás al final de la semana cuando hayas cumplido con tu calendario de estudio. Por ejemplo, un tiempo de descanso en el que verás una nueva película.

Valora tu esfuerzo más allá del propio resultado. Tal vez en algún momento sientas la frustración de no haber logrado una meta tras mucho tiempo de estudio. Pero no haber alcanzado ese objetivo, no implica que ese periodo previo no tenga un sentido valioso en sí mismo. Es decir, enfócate siempre en lo positivo de cualquier proceso, más allá de los datos finales. Valora tu esfuerzo, tu implicación y tu capacidad de superación en cada una de las fases de estudio.

Además, conviene buscar asesoramiento siempre que sea conveniente. Quizá en algún momento el alumno cree que no puede mejorar su actitud ante el estudio, aunque lo desee. En ese caso, tal vez sea positivo que cuente con el apoyo pedagógico de un profesor particular que le guíe en esta etapa.

Decora tu zona de estudio y crea un espacio cómodo y ordenado.

Por tanto, la actitud ante el estudio es muy importante. Y en este artículo te hemos dado algunos consejos para cultivar tu mejor versión.


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