Aprender a programar las tareas para ganar tiempo

Aprender a programar las tareas para ganar tiempo

La gestión del tiempo no solo influye en el éxito profesional. Sino también, en el ámbito personal. Ya que, hacer las cosas contrarreloj supone cargar con una dosis de estrés innecesario. El tiempo pasa volando. Esta es la primera frustración que en ocasiones experimentamos cuando, a principio de curso nos marcamos metas que luego, con la cercanía de la Navidad, comprobamos que están lejos de cumplirse. El tiempo es vida. Y esta es una buena premisa para potenciar la organización eficaz en los estudios y en el trabajo. Aprender a programar es vital.

Consejos para aprender a programar

En ambos casos, la gestión del tiempo dependerá en gran medida de los horarios académicos o profesionales. Por ejemplo, si asistes a clases en la universidad en horario de mañana, entonces, tendrás que adaptar tu tiempo de estudio por la tarde.

En definitiva, la gestión del tiempo no parte únicamente de la libertad. Sino también, de las circunstancias personales para poder hacer el mejor uso posible de esos recursos.

Fomenta el hábito de acudir a la biblioteca para estudiar ya que este espacio de silencio te aporta las condiciones necesarias para el conocimiento: un ambiente de silencio, un amplio catálogo de libros, mobiliario cómodo y buenas condiciones de climatización. En casa existen muchas más distracciones: llamadas de teléfono inesperadas, televisión, teléfono móvil, visitas en casa.

El truco sencillo de llevar el reloj cinco minutos adelantado y seguir tu agenda a partir de estos cinco minutos de adelanto te permite llegar con puntualidad a los sitios. Para gestionar de forma eficaz tu vida personal es indispensable que haya espacio para todas las parcelas. Aunque dediques más atención a unas que a otras.

De poco sirve utilizar una agenda si no se programan las tareas de un modo realista. Para ello, comprueba cuánto tiempo tardas en realizar las tareas cotidianas. Y a partir de ahora, tener esta referencia cuando organizas tus gestiones en la agenda. Además, también es aconsejable dejar una hora y media libre para poder atender posibles imprevistos. Cuestiones de última hora que trastocan tu agenda.

El tiempo es limitado. Sin embargo, adopta la actitud de creer que incluso los espacios más pequeños cuentan. Para ello, evita la excusas frecuentes en desarrollo personal del tipo: “No tengo tiempo”, “ya es tarde”, “tendré un momento mejor”. Por ejemplo, puede que no tengas tanto tiempo como te gustaría para estudiar inglés. Sin embargo, quince minutos diarios son más productivos de lo que puedes pensar en un primer momento.

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Maite Nicuesa

Licenciada y Doctora en Filosofía. Experta en Coaching y PNL.
Trabajo como redactora de medios digitales.

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