
Si te apasionan los archivos, las bibliotecas o los museos y te gustaría dedicarte profesionalmente a su gestión, conservación y difusión, las becas de formación en archivística y biblioteconomía son una puerta de entrada excepcional. Son programas pensados para titulados recientes que quieren ganar experiencia real en centros de referencia, trabajando codo con codo con profesionales y con acceso directo a colecciones, fondos y proyectos de gran calado.
En España existen convocatorias muy completas, como las del Gobierno de La Rioja para formación en archivística, biblioteconomía, museología y conservación-restauración, o las de la Mesa del Congreso de los Diputados para prácticas en documentación, biblioteca y archivo de la Cámara; además, muchas de estas ofertas aparecen recogidas en nuestro calendario de becas. A continuación encontrarás un desglose detallado de cómo funcionan estas becas, qué requisitos piden, cómo se tramitan y qué puedes esperar del día a día si resultas seleccionado.
Becas de formación en Archivística y Biblioteconomía de La Rioja: bases generales
La Comunidad Autónoma de La Rioja cuenta con un marco normativo propio que regula la concesión de becas de especialización en Archivística y Biblioteconomía y también en Museología y Conservación-Restauración. Estas becas se amparan en las competencias que el Estatuto de Autonomía de La Rioja otorga a la comunidad en materia de museos, archivos y bibliotecas, tanto de titularidad autonómica como en la gestión de centros estatales cuando así se pacta mediante convenio.
La estructura orgánica de la Consejería de Cultura, Turismo, Deporte y Juventud, definida por el Decreto 54/2023, asigna a la Dirección General de Cultura la gestión del Museo de La Rioja, la coordinación del sistema de bibliotecas riojanas y del Archivo Histórico Provincial, así como la formación permanente del personal. En este contexto, las becas se conciben como un instrumento clave para formar tanto a profesionales en activo como, muy especialmente, a nuevos titulados que quieren arrancar su carrera en estos ámbitos.
El objetivo de la nueva orden reguladora de las becas es actualizar y ampliar las bases que existían desde 2013, incorporando ahora también las especialidades de museología y conservación-restauración. Se busca ajustar el programa a las necesidades actuales de bibliotecas, archivos y museos, y establecer con claridad el procedimiento de concesión, los criterios de selección y el régimen de derechos y obligaciones de las personas becarias.
Estas becas tienen una naturaleza eminentemente formativa: no generan relación funcionarial ni laboral con la Administración riojana, ni cuentan como mérito específico para acceder al empleo público de la Comunidad. Su sentido es ofrecer una formación práctica de alto nivel que complemente la titulación universitaria, sirviendo de puente entre la teoría académica y el ejercicio profesional real en centros culturales públicos.
Objeto y finalidades de las becas: qué se aprende realmente

La orden reguladora fija como objeto la concesión de becas en régimen de concurrencia competitiva para formación y perfeccionamiento técnico-profesional de titulados universitarios en dos grandes bloques: Archivística y Biblioteconomía, por un lado, y Museología y Conservación-Restauración, por otro. Cada convocatoria concreta cuántas plazas se ofertan y en qué especialidades.
En la vertiente de Archivística y Biblioteconomía, las becas ofrecen formación especializada en el manejo de las herramientas y procesos propios de archivos y bibliotecas. Esto incluye, entre otras cuestiones, la atención a usuarios, la gestión documental, la descripción archivística, la catalogación, la clasificación de fondos y la elaboración de información bibliográfica y de referencia. Es decir, todo el circuito técnico que hay detrás de que un documento o un libro sea localizable, recuperable y utilizable por el público.
En lo referente a Museología y Conservación-Restauración, la formación se orienta a las tareas típicas de los museos: gestión y coordinación de actividades culturales, comunicación pública, uso de canales digitales, desarrollo de acciones de marketing cultural y, en el terreno más técnico, la aplicación de tratamientos preventivos y curativos sobre bienes culturales, conservación preventiva y preparación de piezas para transporte y almacenamiento.
Un rasgo común a todas las especialidades es el peso de la práctica. Aunque hay un soporte teórico importante, la finalidad principal es que el becario o la becaria participe activamente en las tareas reales del centro: proyectos de catalogación, exposiciones, programas educativos, digitalización, etc. Con ello se pretende que la persona becada pueda integrarse con solvencia en el mercado laboral, especialmente en el sector público, donde se concentran muchos de estos perfiles profesionales.
La orden subraya la importancia de la implicación y la actitud: se espera que quienes disfrutan de estas becas tengan una fuerte predisposición al aprendizaje continuo, a colaborar con los equipos y a asumir responsabilidades progresivamente. La idea es que salgan con un abanico amplio de conocimientos y experiencias que marquen un antes y un después en su trayectoria.
Duración, prórrogas y naturaleza de la relación

Cada beca tiene una duración inicial de 12 meses desde la fecha de incorporación que figure en la resolución de concesión. No se trata de prácticas breves, sino de un año completo de formación continuada dentro del centro de destino, lo que permite participar en proyectos de medio plazo y ver procesos completos.
Existe la posibilidad de prorrogar las becas por periodos sucesivos de 12 meses, hasta alcanzar un máximo de 36 meses (tres años). Cada prórroga requiere una resolución expresa del titular de la Consejería competente en cultura, previa valoración favorable del tutor de formación adscrito a la Dirección General de Cultura. Además, la cuantía mensual puede actualizarse según la variación interanual del IPC de La Rioja.
La condición jurídica de la persona becaria es muy clara: solo adquiere la condición de becario o becaria, sin que exista relación laboral, funcionarial, contractual ni estatutaria con la Administración. Tampoco genera derecho alguno preferente de acceso al empleo público ni constituye mérito específico para oposiciones de la Comunidad de La Rioja, más allá de la experiencia que, como es lógico, puedas incluir en tu currículo.
Este carácter no laboral tiene implicaciones prácticas, especialmente en materia de derechos laborales clásicos. No hay salario en sentido estricto, sino una dotación económica mensual sujeta a retenciones fiscales y cotizaciones a la Seguridad Social, pero la regulación de horarios, descansos, ausencias, interrupciones y renuncias se detalla de forma específica en la propia orden.
Requisitos para solicitar las becas en La Rioja

Para optar a estas becas hay que cumplir una serie de requisitos generales en la fecha de finalización del plazo de solicitudes. Los más relevantes son la nacionalidad, la titulación, la situación laboral y determinadas circunstancias de incompatibilidad o prohibición.
En cuanto a la nacionalidad, se admite tanto la española como la de otros países de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo. En cualquier caso, todas las personas candidatas deben demostrar un dominio perfecto del idioma español, tanto hablado como escrito, en el momento de presentar la solicitud.
Respecto a la titulación, se exige estar en posesión del título universitario requerido en la convocatoria específica, obtenido como máximo en los cinco años anteriores. Los títulos extranjeros deben estar homologados o reconocidos antes de que termine el plazo de presentación. Esta limitación temporal busca orientar las becas a titulados recientes que estén iniciando su carrera profesional.
Otro requisito clave es encontrarse en situación de desempleo o disponer de la tarjeta de mejora de empleo. De esta forma se prioriza a quienes realmente necesitan un impulso de inserción profesional. Además, no podrán ser beneficiarias las personas que estén disfrutando de otra beca financiada con fondos públicos ni quienes ya hayan recibido ayudas similares para el mismo objeto durante más de seis meses.
Quedan excluidas también las personas con enfermedades o limitaciones físicas o psíquicas que resulten incompatibles con el desarrollo normal de la actividad formativa, quienes hayan trabajado más de un año en un puesto equivalente al objeto de la beca y quienes, habiendo sido adjudicatarios en una convocatoria anterior, no se incorporasen o renunciasen sin causa justificada. Asimismo, se aplica el régimen general de prohibiciones del artículo 13 de la Ley General de Subvenciones (por ejemplo, estar inhabilitado para recibir ayudas públicas).
Solicitudes: documentación, presentación y exclusiones

La solicitud debe presentarse en el plazo que fije cada convocatoria, empleando el formulario normalizado y acompañándolo de la documentación acreditativa necesaria. Es imprescindible que la información sea completa y veraz, porque los datos falsos o incompletos pueden suponer la exclusión directa.
Entre los documentos a aportar se incluyen el currículum vitae, la certificación académica personal de los estudios que dan acceso a la beca (con el detalle de asignaturas, calificaciones, nota media numérica según el Real Decreto 1125/2003 y año de finalización) y la documentación que justifique todos los méritos alegados: formación adicional, cursos, publicaciones, idiomas, etc. Si los estudios se han realizado en el extranjero, la certificación debe especificar el sistema de calificaciones y, si está en idioma distinto al español, acompañarse de traducción jurada.
También se exige una declaración jurada de no haber recibido otra ayuda para el mismo objeto y la tarjeta de demandante de empleo. Un detalle importante es que en el formulario hay que indicar la especialidad a la que se opta: biblioteconomía o archivística, por una parte, y museología o conservación-restauración, por otra. Es decir, debes definir claramente tu campo de interés y perfil.
Las copias de los documentos deben ser auténticas conforme a lo previsto en la Ley 39/2015, y se presentan preferentemente digitalizadas junto con la solicitud. Se podrá presentar la documentación de forma telemática, en el Registro General de la Comunidad Autónoma de La Rioja o en los restantes registros y lugares admitidos por la normativa administrativa.
Quedarán automáticamente fuera del proceso quienes no subsanen en plazo los defectos advertidos en su solicitud o quienes no acrediten los requisitos exigidos. Los méritos que no estén suficientemente documentados no se valorarán, y no se aceptan méritos alegados después del periodo de subsanación. Una vez terminado el proceso selectivo, las personas no seleccionadas pueden pedir la devolución de su documentación, que en caso contrario podrá ser destruida pasado un tiempo.
Fases del proceso de selección y criterios de valoración
La instrucción del procedimiento recae en distintas unidades según la especialidad: la Biblioteca de La Rioja actúa como órgano instructor para las becas de Archivística y Biblioteconomía, mientras que el Museo de La Rioja lo hace para las de Museología y Conservación-Restauración. Las convocatorias pueden salir de forma conjunta o por especialidades separadas.
El proceso de selección se articula en tres fases: admisión de candidatos, valoración de solicitudes y concesión de becas. En la fase de admisión se revisa que las solicitudes reúnan todos los requisitos. Si falta algo, se publica un requerimiento de subsanación en el Boletín Oficial de La Rioja, junto a una lista provisional de admitidos. Tras el plazo de diez días para corregir errores, se publica la relación definitiva de admitidos y excluidos.
La valoración de las solicitudes la realiza una comisión de valoración compuesta por un presidente, dos vocales y un secretario, todos adscritos a la Consejería con competencias en cultura. Esta comisión actúa como órgano colegiado según la Ley General de Subvenciones y la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público, y dispone de un plazo máximo de tres meses para evaluar las solicitudes desde la publicación de la lista definitiva de admitidos.
Los criterios de valoración se basan fundamentalmente en el expediente académico y en los méritos relacionados con la materia de la convocatoria. Se puntúa la titulación principal (grado, licenciatura, diplomatura u otra que dé acceso a la beca), dándose prioridad a la nota media más alta cuando se tengan varios títulos. También se valoran másteres, cursos de especialización, estudios de posgrado, cursos de formación, impartición de cursos, publicaciones específicas en el ámbito y conocimientos de idiomas extranjeros.
No se valora ningún mérito que no figure expresamente en la solicitud ni aquel que no esté acreditado documentalmente. Tras aplicar el baremo, se elabora una propuesta de resolución provisional con la relación de beneficiarios y una lista de suplentes ordenados por puntuación, que se publica en el BOR para posibles alegaciones. Atendidas estas, la comisión eleva la propuesta definitiva al titular de la Consejería, que dicta la resolución motivada de concesión.
Resolución, documentación posterior y dotación económica
La resolución de concesión se publica en el Boletín Oficial de La Rioja y en la web del Gobierno riojano, e incluye tanto las personas becarias adjudicatarias como, en su caso, la lista de suplentes y la desestimación expresa del resto de solicitudes. Además, se notifica individualmente a titulares y suplentes. El plazo máximo para resolver y notificar es de seis meses desde la publicación de la convocatoria; pasado ese plazo sin resolución, la solicitud se entiende desestimada por silencio administrativo.
Las personas seleccionadas deben presentar en un máximo de 10 días hábiles desde la notificación una serie de documentos adicionales: copia del título universitario o justificante de haber pagado la tasa de expedición (y, para títulos extranjeros, la homologación y declaración de equivalencia), certificado oficial que acredite el nivel de dominio del español (como el DELE C2 del Instituto Cervantes, si procede), certificado médico de aptitud, copia de la tarjeta sanitaria y los datos bancarios para el pago. Si en la fecha de solicitud se estaba compatibilizando con otra beca o empleo remunerado, habrá que acreditar su compatibilidad o su finalización.
Si no se aporta esta documentación o llega incompleta, se concede un nuevo plazo de cinco días hábiles para subsanar. De no hacerlo, se entiende que el interesado renuncia a la beca y se pasa a llamar a los suplentes por orden de puntuación. La condición de suplente solo sirve para esa convocatoria concreta, sin generar derechos para futuras ediciones.
La dotación individual de las becas se fija en cada convocatoria, expresada como importe bruto mensual, incluyendo las cotizaciones a la Seguridad Social. El gasto se imputa a los Presupuestos Generales de La Rioja del ejercicio correspondiente. El pago se efectúa a mes vencido, una vez que el tutor de formación emite certificación de conformidad con el número de horas efectivamente realizadas.
Los importes percibidos tienen la naturaleza de ayuda de formación, no de salario, pero están sujetos a las retenciones fiscales y descuentos que establezca la normativa. En caso de cese o renuncia antes de que termine el mes, solo se abonará la parte proporcional correspondiente a los días en que se haya desarrollado efectivamente la actividad formativa.
Desarrollo de la actividad formativa, horario y descansos
La incorporación al centro de destino se produce en la fecha indicada en la resolución. No presentarse sin causa justificada equivale a una renuncia. Cada becario o becaria tiene asignado un tutor de formación que se encarga de orientar el aprendizaje, planificar las tareas y supervisar el cumplimiento del plan formativo.
Las estancias formativas se realizan en el Archivo Histórico Provincial de La Rioja, la Biblioteca de La Rioja o el Museo de La Rioja, según la especialidad. El tutor decide las rotaciones internas entre distintas áreas del centro, de modo que la persona becaria pueda conocer varios servicios y funciones: atención al público, sección técnica, depósitos, digitalización, programación cultural, etc.
Al completar el programa de formación y perfeccionamiento, la Consejería expide un certificado que acredita la formación práctica recibida, previo informe del tutor. Este documento es especialmente útil para el currículo, procesos de selección y oposiciones en otros ámbitos donde la experiencia práctica se valore de forma genérica.
Durante toda la beca se exige confidencialidad absoluta sobre los asuntos conocidos en el desempeño de las tareas. No se pueden difundir, copiar, conservar o utilizar documentos o información a los que se haya tenido acceso, salvo para las finalidades propias de la formación. Los estudios y trabajos realizados quedan en propiedad de la Comunidad Autónoma de La Rioja.
El horario de la beca se desarrolla siempre en turno de mañana, de lunes a viernes, con un máximo de siete horas diarias. El tutor puede establecer sistemas de control horario, como hojas de firmas. Por cada periodo anual de 12 meses, la persona beneficiaria tiene derecho a un descanso de 22 días hábiles, que deben agruparse en bloques de al menos cinco días y solicitarse con 15 días de antelación. Si la beca dura menos tiempo, los días de descanso se prorratean.
Interrupciones, renuncias, sustituciones e incumplimientos
La orden prevé la posibilidad de interrumpir temporalmente la beca en casos de maternidad, paternidad o enfermedad que imposibilite la asistencia, siempre que se acrediten debidamente. El tiempo de interrupción puede añadirse al final de la beca, siempre que exista disponibilidad presupuestaria.
Si la persona becaria desea renunciar, debe comunicarlo por escrito al tutor con al menos quince días de antelación, perdiendo el derecho a la ayuda económica por el periodo no disfrutado. Si la renuncia se produce antes de que transcurran tres meses desde la incorporación, se puede exigir el reintegro de las cantidades ya percibidas.
Se consideran renuncia tácita situaciones como no aceptar expresamente la beca, no aportar la documentación original requerida para cotejo en plazo, o no incorporarse al centro de destino en la fecha fijada sin causa justificada. En todos estos casos, la beca se ofrece al siguiente suplente de la lista, que dispone de cinco días hábiles para aceptar y entregar la documentación. Quien rechaza la beca queda excluido de la lista de suplentes para esa convocatoria.
Existen causas específicas de pérdida de la condición de becario que obligan al reintegro total o parcial de las cantidades percibidas: irregularidades en los datos aportados, bajo aprovechamiento, conductas perjudiciales para la Administración, uso indebido de los medios materiales, desobediencia reiterada de las instrucciones del tutor, incumplimiento del plan formativo o del horario, compatibilizar la beca con otra ayuda o empleo incompatible sin comunicarlo, o dificultar las actuaciones de comprobación y control por parte de la Administración, la Intervención o el Tribunal de Cuentas.
Las ausencias sin justificar tienen consecuencias económicas directas: se detrae del importe mensual la parte proporcional correspondiente a los días no asistidos. Si las ausencias injustificadas superan 15 días continuados o 30 días hábiles intermitentes en un año, hasta el punto de comprometer la finalidad formativa de la beca, se extingue tanto la ayuda económica como la acción formativa. Se abre entonces expediente y se puede exigir el reintegro de todo o parte de las cantidades.
Régimen de compatibilidades e incompatibilidades
Un aspecto llamativo de estas becas de La Rioja es su amplio régimen de compatibilidad. A diferencia de otras ayudas, estas se declaran compatibles con otras subvenciones, ayudas, ingresos o recursos, procedentes tanto de entidades públicas como privadas, nacionales o internacionales, así como con el desempeño de cargos o empleos, por cuenta propia o ajena, retribuidos o honoríficos.
La gran condición para que esa compatibilidad sea real es que las actividades adicionales no interfieran en el correcto aprovechamiento de la beca, no perjudiquen los intereses generales ni comprometan la imparcialidad o independencia de la persona becaria. Cualquier posibilidad de nueva beca o actividad laboral debe comunicarse por escrito al tutor, que emite un informe para que el órgano concedente decida si son compatibles o no.
Si la Administración concluye que hay incompatibilidad, la persona interesada debe optar entre la beca y la otra actividad. Además, se recuerda de nuevo que la beca no genera vinculación contractual con la Comunidad Autónoma, por lo que no se adquieren derechos laborales frente a la misma.
Marco normativo aplicable y derogación de normas anteriores
La orden actual de La Rioja deroga expresamente la Orden 7/2013, que regulaba hasta entonces las becas de formación en Archivística y Biblioteconomía. No obstante, las personas que ya venían disfrutando de becas anteriores siguen rigiéndose por aquella norma en la mayor parte de aspectos, salvo en materia de incompatibilidades, que pasan a regirse por la nueva regulación.
Cuando la orden no regula algún aspecto de forma expresa, se remite a la normativa general aplicable en materia de subvenciones: la Ley 38/2003 General de Subvenciones y su reglamento, la Ley 11/2013 de Hacienda Pública de La Rioja, el Decreto 14/2006 sobre régimen jurídico de subvenciones en el sector público riojano y otras normas estatales y autonómicas concordantes.
Becas del Congreso de los Diputados en Documentación, Biblioteconomía y Archivística
Además del programa de La Rioja, existe una convocatoria muy relevante promovida por la Mesa del Congreso de los Diputados: se trata de doce becas individuales para formación práctica en actividades documentales, bibliográficas y archivísticas dentro de la propia Cámara.
Estas becas se desarrollan bajo la dirección de varios órganos técnicos: la Dirección de Documentación, Biblioteca y Archivo, la Dirección de Estudios, Análisis y Publicaciones y el Departamento de Edición Oficial y Tratamiento Documental. Todo el trabajo realizado por los becarios queda en propiedad del Congreso, que es quien fija las líneas de trabajo y los proyectos prioritarios.
En cuanto a los requisitos de acceso, se exige nacionalidad española o de la UE o de Estados del Espacio Económico Europeo, así como dominio perfecto del castellano para quienes no sean españoles. A nivel académico, se requiere tener un título universitario de nivel 3 de MECES (Máster) o superior en ramas de Ciencias Sociales y Jurídicas o Humanidades: máster universitario tras grado o licenciatura, grado de al menos 300 créditos ECTS con 60 de nivel máster y reconocimiento expreso, licenciatura con nivel de máster o título de doctor. La titulación debe haberse obtenido en el curso 2013-2014 o posterior, y si procede del extranjero, estar homologada mediante resolución definitiva.
Además, es obligatorio acreditar titulación específica en Documentación, Biblioteconomía o Archivística, ya sea de tipo académico, universitario permanente o de formación continua, tal y como detalla el anexo III de la convocatoria. No pueden haber disfrutado más de seis meses de becas similares del Congreso, del Senado o de la Junta Electoral Central, ni haber renunciado previamente a una beca del Congreso en estas materias. Se requiere también no padecer enfermedad o defecto físico que impida la realización efectiva de las prácticas y no haber sido separado del servicio del Estado o de otras administraciones mediante expediente disciplinario.
La presentación de solicitudes se realiza en la Secretaría de la Dirección de Comunicación del Congreso, en Madrid, o por los medios previstos en la Ley 39/2015. Se utiliza un modelo de instancia específico (anexo I), y el plazo en una de las convocatorias recientes se fijó hasta el 28 de octubre de 2019. Las bases completas pueden consultarse en el Boletín Oficial del Estado, donde se detallan también el baremo, la cuantía económica y el régimen de compatibilidades.
En la práctica, estas becas del Congreso suponen una experiencia de altísimo nivel para especializarse en información parlamentaria, documentación legislativa, gestión avanzada de colecciones especializadas, publicaciones oficiales y tratamiento documental de fondos históricos. Son muy competitivas, pero aportan un prestigio notable en el currículo y abren puertas tanto en instituciones públicas como en organismos internacionales o grandes bibliotecas universitarias.
En conjunto, las becas de formación en archivística, biblioteconomía, museología y documentación ofrecidas por administraciones como La Rioja o el Congreso se han consolidado como uno de los mejores trampolines para entrar en el sector cultural y de la gestión de la información. Requieren un perfil académico sólido y una actitud muy activa, pero a cambio permiten aprender desde dentro cómo funcionan bibliotecas, archivos y museos de referencia, con tutores especializados y un entorno profesional exigente pero muy enriquecedor.
