Castilla-La Mancha impulsa un nuevo plan de investigación con 1.300 millones para reforzar la I+D+i hasta 2028

  • Nuevo Plan Regional de Investigación (PRINCET) 2025-2028 con 1.300 millones de euros para I+D+i en Castilla-La Mancha.
  • Financiación combinada de Junta, sector privado y universidades, con fuerte peso de la inversión empresarial.
  • Tres grandes ejes: consolidar el sistema científico, apostar por el talento y situar a la empresa en el centro de la innovación.
  • Objetivos ambiciosos en empleo investigador, inversión empresarial, doctorandos, publicaciones y actuaciones en zonas despobladas.

Plan de investigación e innovación en Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha ha puesto en marcha un ambicioso Plan Regional de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación que se desarrollará hasta 2028 y que aspira a convertirse en uno de los pilares de su modelo productivo. Con una dotación global que ronda los 1.300 millones de euros, el Gobierno autonómico quiere reforzar la I+D+i y consolidar un ecosistema estable para la ciencia y la innovación en la región.

El presidente autonómico, Emiliano García-Page, presentó este nuevo marco estratégico, conocido como PRINCET 2025-2028, en el Palacio de Fuensalida (Toledo) acompañado del consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor. Durante el acto, el Ejecutivo regional subrayó que se trata de una apuesta de largo recorrido, pensada para dar continuidad a las políticas de investigación y evitar los vaivenes que en otras crisis han lastrado la ciencia en España.

Estructura financiera de un plan que movilizará 1.300 millones

El PRINCET cuenta con una arquitectura financiera mixta en la que se combinará la inversión pública y privada. Según los datos aportados por el Gobierno regional, la Junta de Comunidades aportará en torno a 220 millones de euros, a los que se sumarán más de 680 millones de inversión privada y cerca de 400 millones procedentes del sistema de Enseñanza Superior, fundamentalmente universidades y centros vinculados.

En conjunto, la estrategia persigue movilizar alrededor de 1.300-1.304 millones de euros durante el periodo 2025-2028. El Ejecutivo remarca que el nuevo plan supone un aumento de unos 200 millones respecto al marco anterior, lo que, según sus responsables, refleja una clara intención de consolidar la I+D+i como palanca de crecimiento y competitividad, en línea con las prioridades marcadas desde la Unión Europea.

Desde el punto de vista político, el presidente García-Page ha insistido en que la idea es que la inversión pública actúe como efecto tractor de capital privado, de manera que el incremento del presupuesto regional se traduzca también en un mayor compromiso de las empresas de Castilla-La Mancha con la innovación y la investigación.

Tres grandes ejes estratégicos y 13 programas de actuación

El nuevo plan se articula en tres líneas estratégicas principales, desplegadas a través de 13 programas específicos que abarcan desde el apoyo directo a grupos de investigación hasta instrumentos para favorecer la innovación empresarial.

El primer gran eje está orientado a la consolidación e impulso del sistema de I+D+i. En este apartado se incluyen medidas para reforzar la cooperación entre universidades, centros tecnológicos, organismos de investigación y empresas, con el propósito de crear redes más sólidas de colaboración y evitar la fragmentación de esfuerzos. Se pretende, además, mejorar las estructuras de gestión y los mecanismos de coordinación entre agentes.

La segunda línea se centra en la formación y en la apuesta por la excelencia y la capacitación continua. Aquí el foco principal es el talento investigador: desde estancias y contratos pre y posdoctorales hasta programas de movilidad o acciones para mejorar las condiciones de trabajo de quienes se dedican a la ciencia en la región. El consejero Amador Pastor recalcó que el capital humano es visto como el recurso más valioso del sistema.

En tercer lugar, el PRINCET sitúa a la empresa en el centro de la acción innovadora. Este eje está destinado a impulsar la inversión privada en I+D+i y acompañar a las compañías para que integren la innovación en sus estrategias, ganen competitividad y puedan posicionarse mejor tanto en el mercado nacional como en el europeo. Se pretenden potenciar instrumentos como ayudas a proyectos empresariales innovadores, colaboración público-privada y apoyo a la transferencia de tecnología.

Una de las novedades subrayadas por la Consejería es que el reto demográfico deja de ser una línea aislada y pasa a estar integrado horizontalmente en todas las líneas y programas. Es decir, las actuaciones vinculadas a zonas con problemas de despoblación se incorporarán de forma transversal a toda la estrategia de I+D+i.

Objetivos cuantificados: más personal investigador, empresas innovadoras y actividad científica

El PRINCET establece un conjunto de metas medibles que servirán de referencia para evaluar su impacto. Una de las más destacadas es el aumento del 10% del personal investigador en la región, con la aspiración de que ese incremento se traduzca también en un mayor peso de las mujeres dentro del sistema, hasta alcanzar en torno a un 15% de presencia femenina en este colectivo.

En el ámbito académico, se persigue un crecimiento del 6% en el número de estudiantes de doctorado, lo que debería contribuir a nutrir de nuevos perfiles investigadores a universidades y centros tecnológicos. En paralelo, se quiere impulsar de forma notable el tejido empresarial innovador: el plan marca como objetivo un aumento del gasto en I+D de las empresas de alrededor del 30-32%, así como un incremento del 12% en el número de empresas con gasto en innovación.

En cuanto a la producción científica, el Gobierno regional se fija la meta de lograr un aumento del 15% en publicaciones de alto impacto y un crecimiento cercano al 23% en las propuestas presentadas al programa marco de investigación e innovación de la Unión Europea. Con ello, se busca ganar visibilidad en el entorno europeo y captar más recursos competitivos procedentes de Bruselas.

Un aspecto especialmente sensible para Castilla-La Mancha es la lucha contra la despoblación. En este terreno, el PRINCET plantea un incremento muy significativo de las actuaciones en zonas afectadas por el reto demográfico, con previsiones que superan el 70% e incluso contemplan alcanzar en torno al 80-85% de crecimiento en este tipo de intervenciones, reforzando así la sinergia con la ley regional contra la despoblación.

Convocatorias inmediatas: ayudas para proyectos y centros tecnológicos

Para evidenciar que la estrategia no se queda en el papel, el Gobierno autonómico ha acompañado la presentación del plan con convocatorias de ayuda de aplicación inmediata. García-Page anunció una primera línea dotada con 10 millones de euros destinada a financiar alrededor de 120 proyectos de investigación científica, que se calcula que darán cobertura a más de mil investigadores en distintos ámbitos de conocimiento.

Según el presidente, este tipo de convocatorias son claves para retener talento y evitar la fuga de investigadores hacia otros territorios o países. La idea es que quienes se dedican a la investigación encuentren en Castilla-La Mancha condiciones suficientes para desarrollar su carrera, y que la región también sea capaz de atraer profesionales cualificados desde fuera.

Además, el Ejecutivo ha avanzado que en el mes de abril se prevé la publicación de otra convocatoria específica, por un importe de 1,3 millones de euros, dirigida a respaldar los proyectos impulsados por los centros tecnológicos de la región. Con esta medida se pretende dar estabilidad a estas entidades, consideradas piezas fundamentales para la transferencia de conocimiento hacia el tejido productivo.

El propio García-Page subrayó que estas ayudas contribuirán a mantener la expectativa del sector y a sostener el dinamismo que se ha generado en los últimos años en torno a la I+D+i autonómica, despejando dudas sobre la continuidad del apoyo público a medio plazo.

Continuidad respecto al plan anterior y aprendizaje de la crisis

El nuevo PRINCET no parte de cero. Según explicó el consejero Amador Pastor, la estrategia recoge la experiencia acumulada durante el periodo 2021-2024, en el que el plan anterior superó las expectativas en aspectos como la captación de personal investigador, la inversión privada en I+D+i o el aumento del número de empresas que han empezado a destinar fondos a investigación y desarrollo.

Para el Ejecutivo autonómico, este bagaje justifica que el nuevo plan se presente como una herramienta «no improvisada», con líneas muy definidas, programas concretos y mecanismos de seguimiento que permitan comprobar, con datos, si se van cumpliendo las metas fijadas. La intención es aplicar coherencia y orden a las políticas de investigación e innovación, alineándolas con los objetivos de crecimiento regional.

García-Page recordó que, en anteriores crisis económicas, uno de los primeros capítulos que se recortó fueron los fondos destinados a la investigación, algo que calificó de error grave. A su juicio, hacer un paréntesis en políticas que requieren continuidad provoca una brecha difícil de cerrar, y el daño causado a la ciencia fue en su momento superior al sufrido por otros sectores.

Frente a esa experiencia, el Gobierno regional defiende ahora una visión de largo plazo, en la que la investigación no se conciba como una partida accesoria dependiente del ciclo económico, sino como un componente estructural de la economía de Castilla-La Mancha, al nivel de los grandes ejes productivos.

Un plan consensuado y alineado con el modelo europeo de I+D+i

Otro de los elementos que el Ejecutivo ha querido poner en valor es el grado de consenso con el que nace el PRINCET. Según se ha explicado, la estrategia ha sido acordada con sindicatos, organizaciones empresariales y universidades, de forma que la hoja de ruta para la I+D+i no sea sólo una propuesta gubernamental, sino un compromiso compartido por los principales actores sociales y económicos de la región.

En este sentido, García-Page insistió en que se trata de un plan destinado a seguir adelante «al margen de que dé o no dé votos», porque, en palabras del propio presidente, es una política que «merece la pena» y que no se puede descuidar. La referencia al contexto político nacional fue clara al reivindicar estrategias de fondo frente a la lógica del corto plazo, dominada con frecuencia por el impacto inmediato en redes sociales.

La orientación del PRINCET encaja con las prioridades marcadas tanto por la Unión Europea como por la estrategia española de ciencia, tecnología e innovación, en las que se subraya la necesidad de aumentar el peso de la I+D+i en el PIB, reforzar la colaboración público-privada y avanzar hacia un tejido productivo más intensivo en conocimiento.

Aunque se trata de una iniciativa con ámbito claramente regional, el plan aspira a que Castilla-La Mancha gane presencia en convocatorias europeas, mejore su participación en proyectos internacionales y logre consolidar una red de investigación competitiva en el entorno europeo, tanto en cifras de inversión como en resultados científicos.

Impacto socioeconómico, empleo y reto demográfico

La presentación del PRINCET se produjo en un contexto que el Gobierno autonómico considera favorable para respaldar una apuesta de este tipo. García-Page destacó que Castilla-La Mancha está experimentando un crecimiento demográfico tanto en el conjunto de la comunidad como en zonas que hasta hace poco sufrían de forma acusada el problema de la despoblación.

El presidente puso sobre la mesa, además, que la comunidad registró recientemente el mejor dato de paro para un mes de enero en los últimos 18 años, algo que, a su juicio, refleja un aumento notable de la población activa si se compara con los primeros años de la autonomía. En este escenario, el fortalecimiento de la I+D+i se ve como una vía para consolidar empleo de calidad y apoyar un cambio de modelo productivo menos dependiente de sectores tradicionales.

El plan persigue que la ciencia y la innovación tengan un efecto arrastre sobre el conjunto de la economía regional, generando nuevas oportunidades en sectores tecnológicos, industriales y de servicios avanzados. Paralelamente, el componente territorial de la estrategia, con su énfasis en las zonas menos pobladas, busca contribuir a repartir de manera más equilibrada la actividad económica y frenar la concentración en las grandes ciudades.

La combinación de políticas de I+D+i, ley contra la despoblación y otras medidas públicas ya en marcha habría empezado a producir resultados en forma de aumento de habitantes y mejor comportamiento del mercado laboral, según la visión expresada por el Ejecutivo durante la presentación del PRINCET.

Alerta climática y coordinación institucional

Durante el mismo acto, García-Page aprovechó para aludir a otra preocupación de fondo que afecta a la región y que, de forma indirecta, conecta también con el ámbito de la investigación: la evolución de los fenómenos meteorológicos extremos y su impacto en el territorio, especialmente en los cauces fluviales.

Aunque reconoció que la competencia sobre los cauces recae en las confederaciones hidrográficas, el presidente indicó que el Gobierno autonómico se mantendrá activo en las labores de prevención y respuesta en la medida de sus posibilidades. Para ello, anunció la creación o refuerzo de un grupo de trabajo interno con la Dirección General de Protección Ciudadana, con el objetivo de estar en alerta ante posibles episodios adversos.

La cuestión climática y la gestión de riesgos naturales son campos en los que la investigación científica y el desarrollo tecnológico pueden jugar un papel relevante, desde la monitorización de fenómenos extremos hasta el diseño de infraestructuras resilientes. Aunque el PRINCET no se limita a estos temas, el contexto en el que se presenta subraya la importancia de contar con conocimiento especializado para afrontar los desafíos ambientales.

En definitiva, el nuevo Plan Regional de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de Castilla-La Mancha se configura como una apuesta de gran calado que combina recursos públicos y privados, fija objetivos cuantificables en empleo investigador, inversión empresarial y producción científica, e integra el reto demográfico y la colaboración entre agentes en una misma hoja de ruta. La comunidad se coloca así en la senda de reforzar su posición en el mapa español y europeo de la I+D+i, con la vista puesta tanto en el crecimiento económico como en la cohesión territorial.

Unidad de Investigación en Atención Primaria C-LM
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