Hay personas que se asombran de que no hayan pasado una entrevista de trabajo, sobre todo cuando tienen el perfil perfecto para ese puesto en concreto y les sobran capacitaciones. Pero la valía personal se deja ver en la entrevista de trabajo y, si no la preparas lo suficiente, es posible que aunque tengas la mejor preparación del mundo, no te acepten como candidato para esa oferta de trabajo.
Por lo tanto, si tienes una entrevista de trabajo pronto para un empleo que realmente deseas, ¡felicidades! Ha llegado el momento de que estés seguro/a de que tienes todo bien pensado y vas preparado. Si no sabes qué es lo que debes tener en cuenta, sigue leyendo porque te interesa conocer algunas claves para ser el mejor candidato, no sólo en conocimientos o experiencia, sino también en carisma, autoconfianza y valía personal.
Investiga a la empresa a fondo

Debes hacer tu propia investigación sobre la empresa. Tendrás que conocerla y saber con claridad qué hace, cómo trabaja y cuál es su cultura. Además, es importante que tengas una idea de cuáles serían tus funciones, incluso antes de que te lo expliquen en detalle. Si acudes a una entrevista de trabajo sin ningún conocimiento previo de la empresa, de quién la dirige o de cuáles son sus metas y planes, darás la impresión de que no te interesa realmente el puesto o de que no estás lo suficientemente implicado en tu búsqueda de empleo.
Si no conoces la respuesta a una pregunta básica sobre la empresa parecerás una persona descuidada e irresponsable. No quieres que ellos tengan esa impresión de ti. Lo que tienes que mostrar en la entrevista es que eres una persona eficiente, exhaustiva y comprometida, y que quieres ese trabajo por encima de otras opciones.
Para lograrlo, dedica unos minutos a:
- Revisar la página web corporativa, especialmente el apartado “Quiénes somos”, misión, visión y valores.
- Analizar la descripción del puesto para entender funciones, requisitos y competencias clave.
- Buscar en Internet noticias recientes sobre la empresa, premios, proyectos destacados o cambios importantes.
- Echar un vistazo a sus redes sociales para captar su estilo de comunicación y el tipo de iniciativas que impulsan.
Si tienes esto en mente, incluso una investigación breve por Internet puede abrirte muchas puertas. Llegarás a la entrevista con argumentos sólidos para explicar por qué encajas en esa compañía y podrás formular preguntas inteligentes que demuestren tu interés real por el proyecto.
Muéstrate interesante, auténtico y coherente

El entrevistador ya se ha leído tu CV (o debería) y también tu carta de presentación antes de encontrarse contigo, así que es posible que gran parte de lo que quieras decir ya lo sepa. No te habrían llamado si no pensasen que eres apto para el trabajo, así que tu objetivo durante la conversación no es repetir tu currículum, sino dar vida a tu historia profesional y dejar clara tu personalidad.
El entrevistador querrá saber más de ti, así que asegúrate de que puedes decir unas cuantas frases de calidad que resuman dónde has estado, dónde estás y hacia dónde quieres ir. Es fundamental que concretes:
- Qué experiencias anteriores te han preparado mejor para este puesto.
- Qué habilidades diferenciales puedes aportar que otros candidatos quizá no tengan.
- Cómo se alinean tus objetivos profesionales con los de la empresa.
Asegúrate también de no repetir literalmente lo que has dicho en tu carta de presentación. Es necesario que utilices ideas frescas y ejemplos concretos. No intentes parecer más inteligente de lo que ya eres ni utilices un lenguaje artificioso: no te pongas máscaras, debes ser tú mismo, pero mostrando tu mejor versión.
Un recurso muy eficaz es preparar tu presentación inicial como una pequeña historia bien estructurada: qué situación vivías, qué decisiones tomaste, qué aprendiste y por qué eso encaja con el puesto al que optas. Incluso puedes grabarte practicando este discurso para ganar fluidez y naturalidad.
Además, no tengas miedo de introducir una nota de humor ligera (sin que parezca forzada y siempre con respeto). Esto puede ayudarte a romper el hielo, relajar el ambiente y mostrar al entrevistador que eres una persona real, cercana y con recursos, y no un robot sin sentimientos o un número más de su lista de candidatos.
Piensa en las preguntas básicas antes de que te las hagan

Hacer el ejercicio de anticipar las preguntas más habituales es muy útil porque te ayudará a prepararte para las cuestiones clave, independientemente de que te las hagan tal cual o no. Al sentirte preparado podrás ir más seguro/a de ti mismo/a y será más fácil contestar a cualquier pregunta, sea cuál sea, de la forma más natural posible.
Saber contestar a las preguntas más básicas es esencial para poder pasar la entrevista inicial. Algunas de las más frecuentes son:
- “Háblame de ti”.
- “¿Por qué te interesa este puesto y esta empresa?”.
- “¿Cuáles son tus principales fortalezas y debilidades?”.
- “¿Qué esperas de este trabajo?”.
- “¿Dónde te ves profesionalmente en unos años?”.
- “¿Por qué deberíamos contratarte a ti y no a otro candidato?”.
Para las preguntas de tipo conductual (por ejemplo, “Cuéntame una situación en la que tuviste que trabajar bajo presión”), puedes apoyarte en el método STAR para estructurar tus respuestas:
- Situación: contexto concreto en el que sucedió.
- Tarea: qué responsabilidad tenías tú.
- Acción: qué hiciste exactamente para afrontarla.
- Resultado: qué se consiguió y qué aprendiste.
Llegará un momento en la conversación en que el entrevistador te preguntará qué quieres tú del trabajo y deberás contestar algo que muestre motivación real y claridad de objetivos. Utiliza tu imaginación y tu creatividad para ser original en la respuesta, pero sin dejar de ser realista. Aunque parezca algo obvio en tu mente, piensa las palabras adecuadas para que el entrevistador entienda exactamente qué valoras en un puesto: aprendizaje, estabilidad, posibilidades de crecimiento, impacto, etc.
También es probable que te pregunten por tus expectativas salariales. No acudas a una entrevista sin haberte informado antes del rango de sueldos habituales para tu perfil, sector y localización. Investiga en portales de empleo, encuestas salariales y redes profesionales. Cuando llegue el momento, evita proponer rangos demasiado amplios y expón una cifra razonada, basada en datos y en el valor que puedes aportar.
Cuida la primera impresión y tu lenguaje corporal

La primera impresión es determinante. En los primeros minutos el entrevistador ya se ha formado una idea inicial de ti, y aunque esa imagen pueda matizarse, es difícil cambiarla por completo. Por eso, conviene cuidar todos los detalles que transmiten profesionalidad, respeto y seguridad.
Ten en cuenta aspectos como:
- Puntualidad: llegar unos minutos antes demuestra responsabilidad y organización.
- Vestimenta adecuada: adapta tu imagen al tipo de empresa y de puesto, siempre con un toque formal y pulcro.
- Saludo y trato: utiliza una fórmula cortés, mantén una postura erguida, contacto visual natural y evita tutear si no te lo piden.
- Lenguaje corporal: controla gestos que delatan nerviosismo (morderse las uñas, mover constantemente el bolígrafo, balancearse en la silla, etc.).
- Uso del móvil: debe estar apagado o en silencio y fuera de la vista durante toda la entrevista.
Responde con claridad, brevedad y sinceridad. Las frases directas y concretas causan más impacto que los discursos excesivamente largos. Evita muletillas, expresiones tajantes o críticas hacia antiguos empleadores. Si no tienes experiencia laboral, enfoca tu respuesta en tu preparación, tus prácticas, tus proyectos y tu disposición para aprender.
Gestiona los nervios y gana confianza antes de la entrevista

Ya seas un perfil junior o alguien con mucha trayectoria, es muy probable que las entrevistas de trabajo estén marcadas por cierto nerviosismo. Es una situación en la que sientes que hay mucho en juego: no se trata solo de un empleo, sino también de tu estabilidad, tu desarrollo profesional e incluso tu autoestima.
Entender esto te ayuda a normalizar lo que sientes. A partir de ahí, puedes aplicar algunas estrategias para reducir la ansiedad y aumentar tu confianza:
- Recuerda que si te han llamado para una entrevista es porque ya han visto valor en tu perfil.
- Practica antes la presentación de tu trayectoria y algunas respuestas clave, pero sin memorizar palabra por palabra.
- Cuida tu descanso, tu alimentación y, si puedes, realiza algo de ejercicio suave el día anterior para liberar tensión.
- Si la entrevista es presencial, ensaya el trayecto hasta el lugar para evitar sorpresas con el transporte o la ubicación.
- Antes de entrar, realiza unas cuantas respiraciones profundas y lentas para estabilizar tu ritmo cardíaco.
Durante la propia entrevista, si en algún momento te quedas en blanco ante una pregunta, es mejor que te tomes unos segundos para pensar antes de responder que decir lo primero que se te pase por la cabeza. Es totalmente aceptable hacer una breve pausa, organizar la idea y ofrecer una respuesta breve pero clara.
Haz preguntas inteligentes y cuida el post-entrevista

Casi siempre, al final de la conversación el entrevistador te dará la oportunidad de preguntar algo. Este momento es clave para demostrar tu interés real por el puesto y la empresa, y para obtener información útil para valorar si a ti también te encaja la oportunidad.
Puedes plantear cuestiones como:
- Por qué está abierta la posición y cuáles serán las responsabilidades prioritarias en los primeros meses.
- Cómo se evalúa el rendimiento en ese puesto y qué expectativas hay a corto plazo.
- Qué oportunidades de crecimiento y desarrollo ofrece la empresa.
- Cómo es el equipo de trabajo y con qué otros departamentos se colabora más.
Al terminar la entrevista, es positivo agradecer el tiempo dedicado y mostrar con una frase breve que sigues muy interesado en el proceso. Posteriormente, puedes enviar un correo de agradecimiento corto y profesional, recordando algún punto relevante que se haya tratado.
Si te indican un plazo aproximado para recibir noticias, respétalo. Si pasa el tiempo y no tienes respuesta, es perfectamente correcto hacer un seguimiento educado para preguntar por el estado del proceso. Mientras tanto, continúa con tu búsqueda de empleo para mantener abiertas otras posibilidades.

Cuidar estos aspectos —la investigación previa, la autenticidad en tu discurso, la preparación de respuestas, la primera impresión, el control de los nervios y el seguimiento posterior— hará que cada entrevista se convierta en una oportunidad real de aprendizaje y mejora. Con práctica, reflexión y constancia, aumentarás tus probabilidades de convertir esas entrevistas en la puerta de entrada al trabajo que deseas.