Ser una persona creativa es algo que está muy valorado hoy en día, ya que tanto para el estudio como para el trabajo, la creatividad te ayudará a poder sacar la mejor parte de ti y que los demás vean lo eficiente que eres en todo lo que te propones. Existen personas que son altamente creativas y que no se dan cuenta de que lo son en sus vidas. Por eso, hoy quiero hablarte sobre algunas cosas que todas las personas creativas hacen, qué dice la ciencia sobre ellas y cómo puedes entrenar estos hábitos en tu día a día.
De este modo, si te das cuenta de que eres una persona altamente creativa podrás sacarte el máximo partido posible para mostrar todo tu potencial. Y si no crees que seas creativo pero sabes que tienes potencial para serlo (todas las personas pueden desarrollar esta habilidad), mira las siguientes cosas que hacen las personas creativas para poder incorporarlas en tu vida diaria y entender mejor cómo funciona su mente.
Cómo funciona la mente de una persona creativa

La creatividad funciona de una forma misteriosa y, a menudo, paradójica. El pensamiento creativo es una característica relativamente estable en algunas personalidades, pero también puede cambiar dependiendo de la situación y del contexto. Hay momentos en que la inspiración y las ideas parecen venir sin más y, en cambio, cuando más las necesitamos, no aparecen. Para que surja, el pensamiento creativo necesita una base de conocimiento, experiencias y curiosidad, aunque no es exactamente lo mismo que ser muy lógico o analítico.
La neurociencia ofrece una imagen compleja de la creatividad. Ya no se sostiene la idea simple de que el hemisferio izquierdo del cerebro es racional y el derecho es creativo. Hoy en día se sabe que la creatividad implica múltiples redes neuronales y procesos cognitivos: áreas relacionadas con la memoria, la atención, la imaginación, la regulación emocional y la capacidad de conectar ideas aparentemente lejanas trabajan juntas cuando aparece una buena idea.
Psicológicamente, los tipos de personalidad creativa son difíciles de determinar porque suelen ser complejos, llenos de contradicciones y poco amigos de la rutina. Suelen reunir rasgos que, a primera vista, parecen opuestos: son soñadores pero también capaces de concentrarse, sensibles pero, al mismo tiempo, resilientes, deseosos de libertad y, en muchos casos, disciplinados en su trabajo.
La investigación en psicología y educación muestra que la inteligencia muy alta no es un requisito para ser creativo. Ser muy inteligente y ser muy creativo pueden ser dos dimensiones relativamente independientes. Lo determinante es cómo combinas tus intereses, tu forma de pensar, tu tolerancia al riesgo y tu manera de practicar hábitos que estimulan la imaginación.
Te gusta jugar

Las personas creativas no pierden el entusiasmo por el juego, sienten las mismas ganas de jugar que cuando eran niños. Un adulto creativo aún se involucra en juegos mentales, retos, simulaciones o actividades lúdicas con el mundo de algún tipo. Pueden crear mundos con el arte, la ciencia o cosas que le llenen el conocimiento y también la fantasía.
Ese espíritu lúdico se traduce en que se permiten probar, experimentar y equivocarse sin juzgarse demasiado. El juego se convierte en un laboratorio de ideas donde mezclan elementos que, en principio, no tendrían relación. Sus mundos son imaginarios y por eso les llevan a las ideas más creativas, porque prueban combinaciones nuevas sin miedo al ridículo o al error. ¿Te sientes identificado/a cuando juegas con ideas como si fueran piezas de construcción?
Eres una persona intuitiva
Las personas creativas son también personas intuitivas y esto les viene muy bien para poder marcar bien su camino tanto en los estudios como en el ámbito laboral. Al sintonizar con su inconsciente, son más perspicaces y captan matices que a otros se les escapan.
Se dan cuenta de cosas antes que otros, descubren detalles que otros pasan por alto, notan patrones en comportamientos, tendencias o problemas cotidianos. Esa intuición no es magia: suele estar basada en mucha observación previa, reflexión y experiencias diversas. Su mente ha ido almacenando información y de pronto “encaja las piezas” sin que la persona pueda explicar del todo el proceso.
Gracias a esa intuición, las personas creativas pueden conocer mejor a las personas, anticipar necesidades, detectar oportunidades y establecer conexiones más estables y sanas. En el estudio o en el trabajo, esa capacidad se traduce en soluciones originales y en enfoques poco evidentes para los demás.
Necesitas pasar tiempo a solas

La soledad se puede convertir en un momento obligado para reflexionar y para encontrarte con tus propios pensamientos. La soledad nos permite conocernos, procesar emociones y madurar ideas. En muchas ocasiones las mejores ideas pueden venir después de escucharte a ti mismo y permitir que la mente divague sin exigencias externas.
Todos necesitamos pasar tiempo a solas de vez en cuando, es la mejor manera para conectar con nuestro interior y saber exactamente qué tenemos en nuestra mente. Muchas personas creativas se reservan momentos específicos del día para estar sin ruido, sin notificaciones y sin interrupciones. Ahí es cuando bosquejan proyectos, escriben, dibujan, planifican o simplemente sueñan despiertos.
Pregúntate: ¿te gusta lo que te dices cuando estás a solas?, ¿te gustan las ideas que te vienen a la cabeza? Si es así, escríbelas sin juzgar. Llevar un cuaderno de notas, una app o incluso notas de voz puede ayudarte a no perder esas chispas creativas que aparecen en ratos de calma.
Te gusta cada cosa que haces
Una persona creativa no conoce la palabra “aburrimiento” del mismo modo que otras personas. Nunca se aburre del todo porque su mente siempre está en marcha creando cosas nuevas o ideas increíbles. Ante cualquier situación, incluso una tarea aparentemente rutinaria, tiende a preguntarse cómo podría mejorarse, hacerse más eficiente o más interesante.
Las experiencias de la vida (tanto buenas como malas) les llenan y les reconfortan. Son capaces de transformar frustraciones, errores o momentos difíciles en materia prima para aprender, crear o reinventarse. Si eres una persona creativa te gustará tu trabajo, tus estudios o tus proyectos personales porque serás capaz de verle el lado bueno y retador a todo lo que haces. Tu vena creativa siempre está en marcha buscando nuevas maneras de aportar valor.
Sueñas despierto y te encanta hacerlo

Si eres una persona creativa, serás de esas personas que están haciendo algo y de repente paran y permiten que su mente simplemente “vuele”. Soñar despierto es algo que te gusta hacer y, además, te ayuda a reflexionar y a incubar ideas de manera menos forzada.
La investigación psicológica muestra que dejar que la mente deambule puede contribuir al proceso de “incubación creativa”: mientras crees que no estás pensando en nada importante, tu cerebro sigue conectando información, comparando opciones y generando alternativas. Por eso, muchas personas cuentan que han encontrado la solución a un problema mientras se duchaban, caminaban o miraban por la ventana.
Cuando te tomas estos descansos conscientes te das cuenta de que tu pensamiento creativo mejora y de que eres capaz de sacar más cosas de ti mismo. En el entorno laboral o académico, estos microdescansos bien gestionados hacen que, después, seas más eficaz. Tu jefe o tus profesores se benefician de esos momentos porque vuelves con más claridad y propuestas más originales.
En busca constante de nuevas experiencias
A las personas creativas les encanta tener nuevas experiencias y por eso están abiertas al mundo real, quieren descubrir todo lo que la vida tiene para ellas. Estas experiencias les ayudarán a pensar de forma diferente y a ampliar su mapa mental, algo que es clave para poder tener un espíritu creativo.
Viajar, leer sobre temas muy distintos, aprender habilidades que no tienen relación directa con su profesión, hablar con personas de otras culturas o edades… todo eso alimenta la creatividad. Cuantas más experiencias enriquecedoras se vivan más se nutre la creatividad de la persona, porque tendrá más piezas que combinar cuando necesite una idea nueva.
Esta apertura también implica curiosidad intelectual, búsqueda de sensaciones, disposición a mostrar emociones y fantasía. En lugar de protegerse siempre en lo conocido, la persona creativa se expone con frecuencia a lo diferente, lo que le permite explorar tanto el mundo interno como el externo con mayor profundidad.
Eres una persona sensible

Una persona creativa puede ser una persona extrovertida o introvertida, pero lo que seguro que también es: sensible. Observan, sienten y entienden el entorno de una forma más intensa; perciben los detalles, los gestos y los matices emocionales de una forma diferente y esto alimenta su capacidad de expresión y su empatía.
Sin embargo, esa sensibilidad no está exenta de retos. Pueden experimentar emociones cambiantes y cierta inestabilidad en su estado de ánimo, precisamente porque procesan mucha información sensorial y emocional. Lo positivo es que una persona creativa sabe que la sensibilidad no debe apoderarse por completo de sus emociones.
Por eso, tiene cuidado de no dejarse inundar por todo lo que recibe del exterior y que puede afectarle. A través del trabajo creativo (escribir, diseñar, resolver problemas, componer, investigar…), es capaz de canalizar esa energía, ordenar lo que siente y darle una forma concreta. De ese modo, controla mejor sus emociones y evita que sean ellas las que controlen toda su vida.
Otros hábitos y comportamientos que comparten las personas creativas
Además de los rasgos que ya has visto, muchos estudios y observaciones coinciden en que las personas altamente creativas comparten otros comportamientos muy característicos. Conocerlos te ayudará a identificarlos en ti o en quienes te rodean, y también a entrenarlos poco a poco.
- Se sienten incómodas con el “status quo”: no se conforman con “siempre se ha hecho así”. Tienden a cuestionar procesos, reglas y formas de hacer las cosas para encontrar opciones más eficaces, más bellas o más humanas.
- Tienen una mente abierta: examinan varias posibilidades en lugar de quedarse con la primera respuesta. Para ellas, cada situación es una oportunidad de aprendizaje y de experimentación.
- Asumen riesgos y salen de su zona de confort: probar algo nuevo, lanzar una idea diferente o mostrar un trabajo original implica riesgo. La persona creativa lo sabe y, aun así, se mueve hacia adelante porque entiende que el error es una fuente de aprendizaje.
- Son perseverantes y trabajan duro: desde fuera, la creatividad puede parecer un “golpe de inspiración”, pero en realidad suele haber muchas horas de práctica, ensayo y corrección detrás de cada idea que funciona.
- Practican la creatividad a diario: escriben, dibujan, diseñan, investigan, resuelven pequeños retos… no esperan a estar “inspiradas”, sino que crean las condiciones para que la inspiración las encuentre trabajando.
- Buscan entornos y personas que las inspiren: disfrutan de rodearse de belleza, de conversaciones interesantes y de profesionales de disciplinas diversas, porque saben que esas conexiones son terreno fértil para nuevas ideas.
Si te has sentido identificado/a con varios de estos rasgos y hábitos, es muy probable que ya tengas un fuerte potencial creativo. Y aunque ahora mismo solo te reconozcas en algunos, recuerda que la creatividad se entrena: cuanto más la ejerzas en tu día a día, más natural será para ti pensar de forma flexible y generar ideas valiosas.