La Universidad de Salamanca vuelve a situarse en el mapa de la excelencia académica estatal gracias al resultado obtenido en los Premios Nacionales Fin de Carrera de Educación Universitaria. Cuatro egresados de la institución salmantina han sido distinguidos por sus brillantes expedientes correspondientes al curso 2018-2019, en una convocatoria en la que compiten los mejores registros académicos de todo el país.
En esta ocasión, la USAL suma dos primeros premios, un segundo y un tercer premio, distribuidos en las áreas de Medicina, Estudios Ingleses, Física y Filología Hispánica. Además del prestigio que suponen estos reconocimientos, los galardones llevan asociada una cuantía económica que se mueve entre los 2.200 y los 3.300 euros, lo que refuerza la apuesta del Ministerio por recompensar el esfuerzo, la trayectoria y las buenas notas del curso de los universitarios más destacados.
Una edición con 170 galardones y más de 460.000 euros en premios
Los Premios Nacionales Fin de Carrera están convocados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y se dirigen a las promociones que concluyen sus estudios con expedientes sobresalientes. La promoción evaluada corresponde a quienes finalizaron el grado en el curso 2018-2019, entre ellos los cuatro titulados salmantinos que ahora ven recompensado su trabajo varios años después.
En la última convocatoria se han otorgado 170 premios en total, distribuidos de la siguiente manera: 57 primeros premios, 57 segundos y 56 terceros. Cada categoría cuenta con una dotación económica diferente: 3.300 euros para los primeros, 2.650 euros para los segundos y 2.200 euros para los terceros. El montante global que el Gobierno ha destinado a reconocer a esta promoción asciende a 462.350 euros, una cifra que da una idea del alcance de estos reconocimientos en el sistema universitario español.
En el caso de la Universidad de Salamanca, el balance es especialmente positivo: su representación incluye dos primeros premios en las áreas de Medicina y Estudios Ingleses, un segundo premio en Física y un tercer premio en Filología Hispánica. Los cuatro expedientes sitúan a la institución entre las universidades con mayor presencia en esta lista de excelencia, reforzando su imagen en el ámbito nacional y europeo.
Desde la propia universidad se subraya que estos reconocimientos no solo reflejan la capacidad de sus estudiantes, sino también la calidad de la docencia, la exigencia académica y la tradición humanística de la USAL. La institución destaca, además, que estos titulados se han convertido en auténticos «embajadores» de la llamada Escuela de Salamanca en entornos académicos y profesionales muy diversos.
Dos primeros premios: Medicina y Estudios Ingleses con proyección internacional
Entre los nombres propios que figuran en el palmarés salmantino destaca el de Jorge Diego Martín Rufino, graduado en Medicina. Este primer premio, dotado con 3.300 euros, le llega en pleno desarrollo de una carrera internacional ligada a la investigación clínica y básica en hematología-oncología pediátrica. El médico salmantino ha recibido la noticia mientras completa su residencia en Pediatría en la Facultad de Medicina de Harvard y el Boston Children’s Hospital, dos de los centros de referencia mundial en su especialidad.
Su objetivo profesional está centrado en transformar el trasplante de médula ósea, buscando reducir al mínimo la toxicidad de estos procedimientos y ampliar las patologías en las que esta opción terapéutica pueda ofrecer un balance riesgo-beneficio favorable. En los próximos meses, tiene previsto poner en marcha su propio grupo de investigación en el Broad Institute del MIT y Harvard, lo que le situará al frente de proyectos punteros en medicina de precisión aplicada a la población infantil.
Martín Rufino suele insistir en que buena parte de esa trayectoria arranca en Salamanca, donde, según ha explicado, recibió una formación académica y humana especialmente sólida. A su juicio, el grado cursado en la USAL le proporcionó una base rigurosa en conocimientos clínicos y científicos, pero también una marcada orientación hacia el humanismo médico y el servicio al paciente, elementos que considera distintivos de la tradición médica salmantina.
El otro primer premio para la USAL recae en Mari Cruz Maroto Gutiérrez, graduada en Estudios Ingleses (también denominada Filología o Estudios Ingleses en distintas informaciones oficiales). Natural de Ávila, completó su grado en 2019 con un expediente excepcional, que incluye una media cercana al 10 y un elevado número de matrículas de honor, sobresalientes y apenas un par de notables en las más de cuarenta asignaturas cursadas.

La trayectoria de Mari Cruz no fue lineal desde el inicio: tras cursar Bachillerato de Ciencias de la Salud, atravesó una etapa de dudas antes de decantarse, casi a última hora, por una carrera de letras. Aquella decisión, que ella misma describe con cierta ironía como una «corazonada de última hora», terminó abriéndole la puerta a una formación muy completa en la Facultad de Filología de Salamanca, dentro del histórico Palacio de Anaya. La propia egresada reconoce que estudiar «entre los muros del siglo XVIII» ha marcado su vínculo emocional con la universidad.
Durante el grado, la abulense amplió su formación con una Beca Erasmus en el University College London y una Beca de Colaboración del Ministerio de Educación en el Departamento de Filología Inglesa de la USAL. Esos méritos adicionales, que el Ministerio también tiene en cuenta en el baremo, se sumaron a un expediente casi impecable y reforzaron su candidatura a estos premios nacionales.
En la actualidad, Mari Cruz trabaja como profesora de Educación Secundaria y Bachillerato en la Comunidad de Madrid, donde además ejerce responsabilidades de coordinación en la sección bilingüe y en el departamento de inglés de su instituto. Ella misma resume su filosofía profesional en tres ejes: preparación, proactividad y mantener viva la ilusión por probar caminos nuevos. Entiende la docencia no solo como transmisión de contenidos, sino como una forma de ayudar al alumnado a pensar de manera crítica, situarse en el mundo y construir su propio proyecto vital.
Un segundo premio en Física para una carrera volcada en la investigación
El reconocimiento como segundo premio en la rama de Ciencias recae en Gabriel Sánchez Pérez, graduado en Física por la Universidad de Salamanca. Su galardón está dotado con 2.650 euros y llega cuando se encuentra inmerso en la fase final de un doctorado en Física Teórica, centrado en el área de la Relatividad Matemática, uno de los campos más abstractos y exigentes de esta disciplina.
Tras completar sus estudios de grado en la USAL en 2019, Gabriel optó por reforzar su perfil investigador cursando dos másteres especializados: uno en Física Teórica en la Universidad Autónoma de Madrid y otro en geometría en la propia Universidad de Salamanca. Esta combinación le ha permitido profundizar en los fundamentos matemáticos que sustentan la física moderna, especialmente en el estudio de la estructura del espacio-tiempo y las teorías gravitatorias.
El joven físico ha disfrutado asimismo de una beca JAE en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), lo que le ha permitido integrarse en grupos de investigación punteros a nivel estatal. A ello se suma una estancia de investigación en la Universidad de Edimburgo, donde ha trabajado junto a especialistas europeos en relatividad y teoría de campos. Esa combinación de experiencia nacional e internacional refuerza su perfil como investigador en formación dentro del espacio europeo de educación superior.
En declaraciones sobre su trayectoria, Sánchez Pérez ha querido subrayar el papel del apoyo institucional y la financiación pública en su desarrollo académico. Agradece de forma expresa las oportunidades brindadas tanto por el Ministerio de Educación como por la Universidad de Salamanca y la Universidad Autónoma de Madrid, así como la guía de los profesores con los que ha trabajado en estos años. Para él, el premio simboliza el reconocimiento a una cadena de esfuerzos compartidos entre estudiantes, docentes y administraciones.
Filología Hispánica: un tercer premio con mirada puesta en Latinoamérica
El cuarto nombre que completa la lista de premiados vinculados a la USAL es el de Víctor Lorenzo García, graduado en Filología Hispánica, que ha obtenido un tercer premio valorado en 2.200 euros. Su itinerario académico combina una sólida base en estudios literarios con una especial atención a las culturas latinoamericanas y a las escrituras de mujeres.
Tras finalizar su grado en Salamanca, Víctor se trasladó a la Universidad de Granada para cursar un Máster en Estudios Latinoamericanos. Actualmente cuenta con un contrato predoctoral en esa misma institución, donde desarrolla una tesis sobre la novela corta mexicana y del Cono Sur escrita por mujeres. En su investigación aborda temas como la representación de los afectos, las nuevas formas de masculinidad y la configuración de voces femeninas en la narrativa breve contemporánea.

El propio investigador reconoce que fue durante su paso por la Universidad de Salamanca cuando surgió su interés profundo por las realidades latinoamericanas. La USAL es un referente histórico en este campo, tanto por su tradición humanística como por su contribución a los estudios sobre América desde la época moderna. Víctor suele citar hitos como la publicación de la primera gramática de una lengua romance o los debates sobre los derechos de los pueblos indígenas durante la conquista como ejemplos de esa larga línea de reflexión crítica.
En un contexto en el que la inteligencia artificial y la tecnología ocupan buena parte del debate público, Lorenzo reivindica el papel de las Humanidades como espacio de análisis, memoria y compromiso. A su juicio, la formación recibida en la USAL proporciona una «visión de vanguardia y de compromiso» que permite leer los procesos históricos y culturales desde una perspectiva amplia, algo que considera imprescindible para entender los desafíos actuales en Europa y América Latina.
Embajadores de la Escuela de Salamanca en pleno V Centenario
La coincidencia temporal entre estos Premios Nacionales Fin de Carrera y la conmemoración del V Centenario de la Escuela de Salamanca refuerza el simbolismo del reconocimiento. Desde la universidad se destaca que los cuatro titulados premiados encarnan valores muy ligados a la historia de la institución: rigor intelectual, vocación de servicio público, apertura internacional y defensa de una educación que combina ciencia y humanismo.
Los perfiles de los galardonados dibujan un mapa amplio de la proyección actual de la USAL: desde los laboratorios y hospitales de referencia mundial en Estados Unidos, donde trabaja Jorge Diego Martín, hasta las aulas de Secundaria en la Comunidad de Madrid en las que enseña y coordina proyectos bilingües Mari Cruz Maroto; pasando por los centros de investigación europeos en física teórica en los que se mueve Gabriel Sánchez y los espacios académicos dedicados a la literatura latinoamericana que recorre Víctor Lorenzo en Granada.

Todos ellos insisten en la importancia de la preparación constante y el esfuerzo sostenido, pero también en el peso que han tenido las oportunidades de movilidad, las becas y el acompañamiento académico. Becas como las Erasmus, las de colaboración o los programas de investigación del CSIC han sido piezas clave en su trayectoria, evidenciando el papel que juega la financiación pública en la consolidación del talento joven en España y en el conjunto de Europa.
Con estos cuatro premios, la Universidad de Salamanca consolida una imagen de continuidad entre su pasado y su presente: una institución que, tras más de cinco siglos de historia, sigue situando a sus egresados en primera línea de la docencia, la investigación y la creación de conocimiento dentro y fuera del país. La combinación de expedientes brillantes, vocación profesional y compromiso con la sociedad hace que estos antiguos alumnos se conviertan, de hecho, en una de las mejores cartas de presentación de la USAL ante el sistema universitario europeo y global.


