Educación emocional: una preparación para la vida

Educación emocional: una preparación para la vida

A lo largo de nuestra vida académica experimentamos cómo muchos de los términos y conceptos que memorizamos en algún momento, las olvidamos tiempo después. Sin embargo, una de las grandes carencias de la educación hasta hace muy poco tiempo ha sido la falta de atención al plano emocional. A través de asignaturas que muestran cómo este tipo de inteligencia tiene una aplicación real en el ámbito más importante de un ser humano: la escuela de la vida.

Por tanto, la educación emocional implica comprender que la enseñanza tiene una perspectiva holística. Es decir, no se reduce a una preparación para el ámbito profesional o académico. Este aspecto presenta una perspectiva es integral: la formación de personas con un criterio propio para pensar y decidir por sí mismas. Y la semilla de este aprendizaje comienza en la infancia.

La educación emocional conduce a la felicidad

Sin duda, existen muchas cualidades y capacidades humanas que no tienen un tratamiento específico en algunas materias. Por ejemplo, el trabajo en equipo, la comunicación interpersonal, la empatía, los sentimientos y las emociones. Este tipo de educación es una capacitación para la vida. Sin duda, no existe mejor inversión en felicidad.

Para un alumno es muy importante aprender a gestionar sus propias emociones para no vivir dominado por ellas. De ello dependen objetivos tan importantes como priorizar el deber ante el apetecer en los momentos de tareas. Por tanto, esta educación emocional conecta de forma directa con la automotivación. Un valor fundamental para gestionar las tareas de una forma proactiva. Sin tener que depender siempre del estímulo externo.

La educación emocional es tan importante porque nos recuerda el valor de ser una buena persona. Se trata de dar espacio a la afectividad en el contexto del aula para desarrollar programas. Sin duda, es importante integrar valores desde temprana edad. Interiorizar el valor de la ética como un arraigo personal en la acción práctica.

La educación emocional comienza en casa puesto que los padres son con su ejemplo y su definición de los límites, quienes actúan como mentores desde el cariño. Esta formación emocional continúa en el colegio, lugar de convivencia. La educación emocional es incluso fundamental para buscar soluciones frente a problemas actuales como el bullying.

La inteligencia emocional ayuda a un ser humano a establecer lazos de amistad sanos. Potencia a la persona para llegar a ser la mejor versión de sí misma a partir de su dignidad. Ayuda a los alumnos a descubrir su verdadera vocación profesional como una necesidad para ser feliz.

La Navidad es un tiempo especialmente significativo a nivel emocional. Sin embargo, las emociones son una realidad presente durante todo el año. Los colegios deben ofrecer los medios necesarios para que cada alumno alimente su autoestima.


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Maite Nicuesa

Licenciada y Doctora en Filosofía. Experta en Coaching y PNL. Trabajo como redactora de medios digitales.

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