El Erasmus Rural en Asturias se estrena como una experiencia novedosa que lleva la idea de la movilidad universitaria a los pueblos del Principado. En lugar de viajar a otro país, un grupo reducido de estudiantes se traslada a concejos rurales con riesgo de despoblación para hacer allí sus prácticas, conocer de primera mano la realidad del territorio y aportar proyectos educativos que encajen con las necesidades locales.
Esta primera edición nace de la colaboración entre el Gobierno del Principado de Asturias y la Universidad de Oviedo, con la vista puesta en dos objetivos muy claros: reforzar la escuela rural y contribuir a fijar población en las zonas más vulnerables. Se trata de una iniciativa pionera que busca conectar de forma estable universidad, educación y territorio dentro de la estrategia autonómica de reto demográfico.
Un programa pionero para conectar universidad y medio rural
El Erasmus Rural se ha presentado oficialmente en el Campus de Llamaquique, en Oviedo, en un acto en el que han participado la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, el rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, y el decano de la Facultad de Economía y Empresa y de Formación del Profesorado y Educación, Celestino Rodríguez. Las instituciones remarcan que no se trata de una prueba aislada, sino de una línea estratégica a medio plazo.
Según ha subrayado el Ejecutivo asturiano, el programa conecta la función social de la universidad con la realidad de los concejos rurales, permitiendo que los futuros docentes se formen en contextos pequeños, diversos y con un fuerte componente humano. Para la universidad, es una forma de “devolver” al medio rural parte de lo que aporta al sistema educativo y de acercar talento joven a escuelas que, en muchos casos, tienen dificultades para atraer profesorado.
La iniciativa se enmarca en la estrategia autonómica de cohesión territorial y garantía de servicios públicos de calidad en todo el mapa asturiano. El Gobierno del Principado recalca que la escuela rural es un pilar básico para mantener vivo el territorio y que sin profesorado motivado y con vocación resulta mucho más difícil frenar la pérdida de población en los municipios más pequeños.
Siete estudiantes de Magisterio como primeros «erasmus» rurales
En esta primera edición participan siete estudiantes del Grado en Magisterio de la Universidad de Oviedo, que se convierten en los primeros “erasmus” rurales de la región. Durante un periodo de cuatro meses, estos alumnos realizan sus prácticas curriculares tutorizadas en centros educativos públicos situados en concejos con riesgo demográfico.
Las estancias se desarrollan en escuelas de Boal, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, Aller y Caso, cinco concejos en los que la pérdida de población y el envejecimiento suponen un desafío constante. El alumnado se integra de lleno en el día a día de estos colegios rurales, donde los grupos son reducidos, las edades suelen estar mezcladas y el contacto con las familias y el entorno es mucho más directo que en los centros urbanos.
Entre quienes participan en el programa figura, por ejemplo, Aida Menéndez, estudiante que realiza sus prácticas en el concejo de Caso. Ella misma destaca que lo que se vive en un colegio rural “no tiene nada que ver” con un centro de ciudad, ni por el entorno ni por la relación más cercana entre profesorado, alumnado y comunidad. Su testimonio ilustra la filosofía del Erasmus Rural: combinar formación académica y experiencia vital en un contexto muy distinto al de las grandes poblaciones.
Además de integrarse en las clases, los estudiantes colaboran en todo tipo de actividades educativas y de centro, desde proyectos de lectura hasta actividades complementarias o planes de convivencia. Esa participación les permite conocer de primera mano las ventajas y retos específicos de la escuela rural, tanto a nivel organizativo como pedagógico.
Ayudas económicas y condiciones de la estancia
Para facilitar la participación del alumnado, cada estudiante del Erasmus Rural recibe una ayuda individual de 2.857 euros. Esta beca está pensada para cubrir gastos de alojamiento, desplazamientos y desarrollo de las prácticas, de modo que la situación económica no sea una barrera a la hora de trasladarse a un concejo alejado de su residencia habitual.
El importe se concibe como una compensación que haga viable una estancia prolongada en el medio rural, donde muchas veces es necesario buscar vivienda temporal, asumir viajes frecuentes por carretera o afrontar costes adicionales. Con esta dotación, el Principado y la Universidad pretenden que el programa resulte atractivo y que los estudiantes puedan centrarse en su formación y en el proyecto educativo sin que los gastos sean un obstáculo.
Las prácticas tienen una duración de cuatro meses completos, integrados en el calendario académico del grado en Magisterio. Durante este tiempo, el alumnado cuenta con tutoría universitaria y tutoría en el centro educativo, de forma similar a otras prácticas externas, pero con el añadido de que el contexto rural exige adaptar metodologías, tiempos y recursos a una realidad muy concreta.
Al finalizar el periodo, los participantes deben entregar una memoria detallada de su estancia, en la que recogen tanto el trabajo desarrollado como el impacto de su proyecto de innovación, las dificultades encontradas y las posibles mejoras que detectan en el funcionamiento de la escuela rural.
Innovación educativa adaptada a la escuela rural
Uno de los elementos clave del Erasmus Rural es la obligación de que cada estudiante diseñe y ponga en marcha un proyecto de innovación educativa ajustado a la realidad del medio rural. No se trata solo de “ir a hacer prácticas”, sino de dejar un trabajo concreto que pueda tener continuidad en la escuela de acogida.
Estos proyectos persiguen mejorar la calidad de la enseñanza, reducir las barreras geográficas y socioeconómicas y responder a las necesidades específicas de las comunidades en las que se desarrollan. Pueden abarcar desde propuestas de trabajo por proyectos o uso creativo de las tecnologías, hasta iniciativas para reforzar la relación entre el colegio, las familias y el entorno natural y cultural del concejo.
El enfoque está muy ligado a las condiciones propias de los colegios rurales asturianos, donde suelen convivir en la misma aula niños de diferentes edades y niveles y donde los recursos materiales no siempre son los mismos que en un centro grande de una ciudad. Por eso, la innovación que se impulsa desde el Erasmus Rural se plantea de manera realista, pensada para funcionar con los medios que tienen los centros y para reforzar el vínculo con la comunidad.
Al concluir las prácticas, los estudiantes presentan su proyecto y sus resultados al profesorado de la escuela y a la universidad, de forma que se genera un banco de experiencias que puede servir de referencia para futuras ediciones o para otros centros interesados en replicar ideas similares.
Apuesta política y académica por el territorio
Durante la presentación, la vicepresidenta Gimena Llamedo insistió en que este programa es “una apuesta decidida por la escuela rural, clave para mantener vivo el territorio”. A su juicio, cada práctica desarrollada en un colegio de un concejo pequeño es también una oportunidad para fijar población, porque contribuye a mantener activo un servicio básico como es la educación.
Llamedo destacó que el Erasmus Rural encaja de lleno en las políticas de reto demográfico del Principado, que ponen el foco en los municipios más vulnerables al despoblamiento. También subrayó que se trata de una experiencia que fortalece la colaboración institucional entre el Gobierno asturiano y la Universidad de Oviedo, y que sitúa a Asturias entre las comunidades que impulsan iniciativas pioneras para conectar universidad y territorio.
Por su parte, el rector Ignacio Villaverde remarcó que el programa refuerza la esencia de la universidad pública: estar al servicio del territorio, contribuir a la cohesión social y abrir oportunidades donde más se necesitan. Para la institución académica, supone además una forma de permitir que los estudiantes aprendan “en contextos reales, diversos y con un enorme valor pedagógico y humano”.
El decano Celestino Rodríguez valoró especialmente el impacto del programa en la formación práctica del futuro profesorado. A su juicio, se trata de una ocasión “incomparable” para que los alumnos completen sus estancias en centros con proyectos de innovación ligados a la escuela rural y, al mismo tiempo, se beneficien de unas becas que facilitan ese proyecto de impulso demográfico que persigue el Principado.
Perspectivas de futuro y ampliación del Erasmus Rural
La buena acogida de esta primera convocatoria ha llevado al Gobierno del Principado a anunciar ya la ampliación del programa para el próximo curso académico. El objetivo es extender el Erasmus Rural más allá del ámbito estrictamente educativo, de forma que en las siguientes ediciones puedan sumarse otros grados y disciplinas universitarias con potencial para contribuir al desarrollo del medio rural.
En el ámbito presupuestario, la Consejería de Presidencia ha incrementado progresivamente la partida destinada a esta iniciativa. Tras una dotación inicial de 20.000 euros, las cuentas autonómicas contemplan elevar la cantidad hasta los 30.000 euros en 2026. Esa subida consolida el programa como una línea estable dentro de la estrategia de cohesión territorial y fijación de población del Gobierno asturiano.
Las instituciones implicadas destacan que el Erasmus Rural no solo beneficia al alumnado participante, sino también a los centros escolares de los concejos rurales, que reciben un refuerzo en forma de nuevas ideas, manos adicionales en el aula y proyectos que, en muchos casos, pueden mantenerse después de que termine la estancia.
Al mismo tiempo, el programa abre la puerta a que más estudiantes de Magisterio y de otros grados se planteen seriamente desarrollar su carrera profesional en el medio rural. El contacto directo con estas comunidades y con su realidad cotidiana puede ser decisivo a la hora de elegir destino laboral en el futuro, algo que encaja con el objetivo global de frenar la despoblación y mantener vivos los pueblos de Asturias.
Con este Erasmus Rural, Asturias pone en marcha una fórmula de movilidad que aprovecha la experiencia de las prácticas universitarias para reforzar la escuela rural y el territorio. Siete estudiantes de Magisterio inauguran un camino que combina ayudas económicas, innovación educativa y compromiso con los concejos en riesgo demográfico, dentro de un programa que nace con vocación de continuidad y con margen de crecimiento en los próximos cursos.