El Departamento de Educación del Gobierno Vasco incorporará el Bachillerato Internacional a la red pública a partir del curso 2026-2027. Se trata de un movimiento que busca reforzar la proyección exterior del sistema educativo de Euskadi y abrir nuevas vías académicas para el alumnado de Bachillerato.
Este programa, de dos años de duración y reconocido por universidades de todo el mundo, se integrará como una opción complementaria al Bachillerato ordinario. Quien lo complete obtendrá una doble titulación: el título oficial de Bachillerato y el Diploma de Bachillerato Internacional (IB), un distintivo muy valorado en procesos de admisión universitarios, tanto en España como en Europa y otros países.
Implantación en tres institutos y plazas disponibles

El Bachillerato Internacional llegará inicialmente a tres centros públicos de Euskadi: el IES Botikazar BHI, en Bilbao; el IES Urritxe BHI, en Amorebieta-Etxano; y el IES Unamuno BHI, en Vitoria-Gasteiz. Estos institutos han sido seleccionados tras un proceso en el que se valoraron requisitos organizativos, pedagógicos y de plantilla.
Cada uno de estos centros ofertará 27 plazas, de modo que el conjunto de la red pública vasca dispondrá de un total de 81 plazas de Bachillerato Internacional para el curso 2026-2027. El programa se organizará siempre de forma paralela al Bachillerato ordinario, compartiendo parte de la estructura pero con exigencias y contenidos adicionales.
La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, presentó la iniciativa acompañada de los equipos directivos de los tres institutos, subrayando que este paso supone “un salto cualitativo hacia la excelencia” y una forma de proyectar a los centros públicos vascos en un contexto educativo globalizado.
En el caso del IES Urritxe BHI, el programa se enfocará en la modalidad de Ciencias Sociales, lo que lo convertirá en un centro de referencia en su entorno para este itinerario del Bachillerato Internacional. Desde el propio municipio se destaca que esta apuesta pretende preparar mejor al alumnado para los retos de un mundo cada vez más interconectado y diverso.
Requisitos de acceso y perfil del alumnado
El acceso a estas plazas será selectivo. Para poder solicitar la admisión, el estudiantado deberá acreditar una nota media mínima de 8,25 en la Educación Secundaria Obligatoria. Esta exigencia se extiende también a las calificaciones de euskera e inglés, ya que el dominio de varios idiomas es una pieza clave en este modelo.
Además del expediente académico, los centros tendrán en cuenta la motivación personal, la capacidad de trabajo y el compromiso con un programa que, por su nivel de profundidad y carga de trabajo, requiere esfuerzo sostenido, autonomía y organización. La intención es seleccionar a jóvenes que no solo obtengan buenas notas, sino que también estén dispuestos a implicarse de manera activa en su propio aprendizaje.
El Bachillerato Internacional está dirigido a estudiantes de entre 16 y 18 años y se caracteriza por un enfoque competencial. No se limita a la acumulación de contenidos, sino que da mucha importancia al pensamiento crítico, la investigación, el compromiso social y la perspectiva internacional. Esta filosofía encaja con la estrategia del Gobierno Vasco de impulsar un sistema educativo que fomente el multilingüismo y la apertura cultural.
Al finalizar los dos cursos, quienes superen las asignaturas y las exigencias específicas del IB obtendrán la doble titulación. El Diploma de Bachillerato Internacional es reconocido por universidades europeas, estadounidenses y de numerosos países, y en el caso del Estado español, permite acceder a la universidad mediante sistemas de conversión de notas que pueden eximir de la tradicional prueba de acceso (Selectividad/PAU), según la normativa vigente.
Estructura académica y idioma de impartición
El programa se organiza en seis grandes grupos de asignaturas: Estudios en lengua y literatura, Adquisición de lenguas, Individuos y Sociedades, Ciencias, Matemáticas y Artes. A estos bloques se suman tres componentes troncales que todo el alumnado debe cursar: la Monografía, Creatividad-Actividad-Servicio (CAS) y la materia de Teoría del Conocimiento.
La mayor parte de la formación se desarrollará básicamente en inglés, salvo en las horas correspondientes a Lengua Castellana y Euskera. Estas materias se impartirán en los idiomas oficiales, de manera que el alumnado combine el dominio de las lenguas propias con una sólida competencia en inglés, aspecto clave para la movilidad académica internacional.
Uno de los elementos que más se subrayan del IB es la asignatura de Teoría del Conocimiento, pensada para que los estudiantes reflexionen sobre cómo se genera el saber, cuestionen las fuentes de información y desarrollen una mirada crítica frente a la realidad. Se trata de un enfoque poco habitual en los modelos tradicionales de Bachillerato, pero muy valorado por universidades y empleadores.
Además, el programa exige la realización de una monografía de unas 4.000 palabras, un trabajo de investigación individual de carácter académico. Este ejercicio pretende familiarizar al alumnado con metodologías propias del ámbito universitario: formulación de hipótesis, búsqueda y análisis de fuentes, y redacción formal de resultados.
El componente de Creatividad, Actividad y Servicio (CAS) impulsa proyectos vinculados con la expresión creativa, la actividad física y el compromiso social. De este modo, se busca que los jóvenes no solo trabajen en el aula, sino que se relacionen con su entorno, desarrollen sensibilidad social y adquieran hábitos de vida saludables.
Exigencias al profesorado y a los centros
La autorización para impartir el Bachillerato Internacional implica que los centros cumplan una serie de condiciones estructurales y de plantilla. Se requiere contar con al menos un 65% del profesorado estabilizado, algo que garantiza continuidad en el proyecto y consolida los equipos docentes a medio y largo plazo.
Otro requisito clave es que, como mínimo, el 25% del profesorado acredite un nivel de inglés C1, además de experiencia contrastada en trabajo colaborativo y en proyectos de innovación educativa. No basta con dominar el idioma: se demanda una pedagogía adaptada a metodologías activas, evaluación continua y visión internacional.
Las direcciones de Botikazar, Urritxe y Unamuno han destacado que este tipo de programas supone una apuesta a largo plazo que exige planificación minuciosa y cambios metodológicos. La implantación conlleva revisar horarios, coordinación entre departamentos, diseño de proyectos interdisciplinares y adecuación de materiales didácticos.
El profesorado implicado debe recibir formación específica y continua sobre los enfoques pedagógicos del IB y sus estándares de calidad internacionales. En el caso de Urritxe BHI, por ejemplo, parte del equipo docente ha participado en programas de formación y estancias en países con tradición consolidada en el Bachillerato Internacional, como Suecia, Noruega y Finlandia.
También se tienen en cuenta los programas de movilidad y cooperación educativa en los que han participado los centros. Esta trayectoria facilita establecer vínculos con otras escuelas internacionales y refuerza el carácter global del Bachillerato Internacional dentro de la red pública vasca.
Evaluación, habilidades clave y proyección internacional
La evaluación del Bachillerato Internacional combina mecanismos internos y externos. Por un lado, el profesorado de cada centro lleva a cabo una evaluación continua de las materias a lo largo de los dos cursos. Por otro, la Organización del Bachillerato Internacional (OBI) realiza correcciones externas de la monografía y del ensayo de Teoría del Conocimiento, lo que introduce un control adicional de calidad.
Este modelo de evaluación, riguroso y sostenido en el tiempo, favorece la autonomía del alumnado y su capacidad de autoorganización. En lugar de concentrar todo el peso en un único examen final, reparte la responsabilidad entre trabajos, proyectos, presentaciones orales y pruebas externas, acercándose bastante a la dinámica de muchas universidades europeas.
Desde el Departamento de Educación se destaca que el IB no solo proporciona contenidos avanzados, sino que potencia el desarrollo de habilidades de pensamiento, comunicación, trabajo en equipo, autogestión e investigación. Estas competencias transversales son cada vez más valoradas en estudios superiores y en el mercado laboral.
La apuesta por este programa se enmarca en la estrategia del Gobierno Vasco para reforzar la proyección internacional del sistema educativo y ampliar las oportunidades académicas de su alumnado. El objetivo es que quienes cursen este itinerario puedan optar a universidades de prestigio en España, Europa y otros continentes con una preparación sólida y reconocida.
Según los datos de la Organización del Bachillerato Internacional, los estudiantes que obtienen este diploma tienen mayor probabilidad de acceder a universidades de alto nivel y de finalizar sus estudios superiores con buenos resultados. En el caso del Estado español, la posibilidad de reconocimiento directo de las calificaciones IB simplifica el acceso a la universidad y abre puertas sin necesidad de repetir pruebas de admisión tradicionales.
Contexto del IB y apertura de la red pública vasca
El Bachillerato Internacional nació en 1968 en Ginebra (Suiza) y se ha extendido a más de 5.800 centros repartidos por unos 160 países. Su filosofía se basa en formar estudiantes con mentalidad abierta, capacidad de análisis crítico y compromiso con valores como la solidaridad y la sostenibilidad.
En Euskadi, este modelo comenzó su recorrido en el ámbito privado. El Colegio Americano de Bilbao fue el primer centro en implantarlo, hace más de una década, y con el tiempo se han sumado otros colegios de titularidad privada, como Gaztelueta o Lauaxeta. Hasta ahora, la red pública no ofrecía esta opción, lo que limitaba su acceso a familias que podían asumir el coste de la enseñanza privada.
Con esta nueva iniciativa, el Gobierno Vasco abre la puerta a que alumnado de la escuela pública pueda acceder al mismo tipo de diploma internacional sin salir de su entorno habitual. La convocatoria original preveía la selección de cuatro institutos de los tres territorios históricos, pero finalmente han sido tres los que han cumplido todos los requisitos técnicos y organizativos para arrancar el programa en 2026-2027.
La titular de Educación ha insistido en que uno de los rasgos más relevantes de este bachillerato es que fomenta una mentalidad internacional, crítica y comprometida con la justicia social y el respeto intercultural. La idea es que, más allá de las calificaciones, el alumnado salga preparado para participar activamente en sociedades diversas y complejas.
Al mismo tiempo, el IB encaja con la apuesta por el multilingüismo y la convivencia de lenguas que caracteriza al sistema educativo vasco. El uso intensivo del inglés se suma al euskera y al castellano, reforzando una formación trilingüe que facilita la movilidad y la comunicación en entornos académicos internacionales.
Un paso más en la oferta educativa de Euskadi
La implantación del Bachillerato Internacional en Botikazar, Urritxe y Unamuno se interpreta desde las instituciones como un paso relevante en la modernización de la red pública. No se trata de una sustitución del Bachillerato actual, sino de una vía adicional para quienes buscan un itinerario más exigente y orientado al exterior.
En municipios como Amorebieta-Etxano, la llegada del IB a Urritxe BHI se considera una mejora sustancial de la oferta local, que permitirá a jóvenes de la comarca optar a una formación de alto nivel sin necesidad de desplazarse a otros territorios o recurrir a centros privados. La propia alcaldía ha remarcado el valor de ofrecer a la juventud herramientas para moverse con soltura en un entorno global.
Para dar a conocer el programa, algunos centros han organizado jornadas de puertas abiertas, como la prevista en Urritxe BHI, donde las familias pueden informarse sobre la estructura del IB, el proceso de admisión y las implicaciones académicas y personales de cursar este itinerario. Este tipo de encuentros busca aclarar dudas y evitar que la exigencia del programa se perciba como una barrera insalvable.
El despliegue del Bachillerato Internacional en estos tres institutos supone, en definitiva, que la red pública vasca se alinee con tendencias educativas presentes en otros sistemas europeos, donde este tipo de programas internacionales convive con los currículos nacionales. Si la experiencia es positiva, no se descarta que en el futuro puedan adherirse más centros, siempre que cumplan los requisitos de personal, idioma y proyecto pedagógico.
Con esta decisión, el Gobierno Vasco sitúa a la escuela pública en una posición más competitiva ante la oferta privada y acerca a su alumnado una formación reconocida internacionalmente, basada en el pensamiento crítico, el dominio de idiomas y la apertura al mundo, al tiempo que mantiene el vínculo con el currículo propio y las lenguas oficiales de Euskadi.