Euskadi pierde más de 6.700 alumnos en Infantil y Primaria

  • Infantil y Primaria pierden 6.752 matrículas en Euskadi en un solo curso, lastradas por la baja natalidad.
  • La Formación Profesional roza los 50.000 estudiantes y marca el mayor crecimiento en quince años.
  • El alumnado extranjero supone ya el 12,2% y se concentra sobre todo en centros públicos.
  • El modelo D en euskera reúne el 71,2% del alumnado y el Gobierno Vasco refuerza las becas con casi 72 millones.

Alumnado en Euskadi en etapas de Infantil y Primaria

El sistema educativo de Euskadi encara un cambio de ciclo marcado por la pérdida de más de 6.700 alumnos en Educación Infantil y Primaria en apenas un curso. La combinación de menor natalidad y envejecimiento de la población está empezando a notarse con claridad en las aulas de las primeras etapas obligatorias.

Mientras los colegios de Infantil y Primaria ven cómo se reducen sus grupos, otros niveles siguen una trayectoria muy distinta. La Formación Profesional encadena ya nueve cursos de aumento de matrículas y se consolida como una opción al alza, al tiempo que el Gobierno Vasco refuerza el sistema de becas y el euskera se mantiene como lengua predominante en buena parte del itinerario educativo.

Infantil y Primaria pierden 6.752 alumnos en un solo curso

Según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat), las etapas de Educación Infantil y Primaria han perdido conjuntamente 6.752 matrículas en el curso 2024/2025 respecto al anterior. Es la zona del sistema donde más se nota el impacto de la caída demográfica.

En Educación Infantil se contabilizan 70.095 alumnos, lo que supone un descenso del 4%. En Primaria, el número total de estudiantes se sitúa en 117.723, con una caída del 3,1%. Este retroceso confirma una tendencia continuada de reducción del alumnado en los primeros años de la enseñanza no universitaria, que ya venía observándose en cursos previos y exige recursos para trabajar problemas en el lenguaje.

Este ajuste en las aulas se integra en un sistema que, en conjunto, agrupa 404.637 matrículas en enseñanzas no universitarias en Euskadi durante el curso 2024/25. A nivel global, el descenso es moderado, de apenas un 0,2%, pero queda claro que el grueso de la bajada se concentra en Infantil y Primaria, mientras otros niveles crecen o se mantienen estables.

Detrás de estos datos está el conocido fenómeno de la baja natalidad, que lleva años reduciendo el número de nuevos alumnos que entran al sistema. En la práctica, muchos centros empiezan a funcionar con menos líneas por curso o con grupos más pequeños, algo que previsiblemente se prolongará si no se revierte la dinámica demográfica.

La Formación Profesional roza los 50.000 estudiantes y marca récord de crecimiento

Frente a la caída en las primeras etapas, la Formación Profesional (FP) continúa sumando alumnado y se consolida como uno de los pilares del sistema educativo vasco. En el curso 2024/25, la FP ha incorporado 2.843 estudiantes más, lo que supone un incremento del 6,1% respecto al curso anterior.

En total, la Formación Profesional se acerca ya a la cifra de 50.000 alumnos matriculados, encadenando nueve cursos consecutivos de crecimiento. Se trata del mayor aumento registrado en los últimos quince años, un dato que refleja el interés creciente por los itinerarios más vinculados al mercado laboral.

El perfil del alumnado de FP presenta diferencias claras por sexo. Los hombres son mayoría en casi todos los niveles de la Formación Profesional: en la FP básica representan el 72,3% del total, mientras que en los ciclos superiores alcanzan el 64,6%. La feminización se concentra en otras ramas formativas, como los estudios relacionados con cuidados, ámbitos sociosanitarios o imagen personal.

En paralelo, el Bachillerato mantiene un volumen relevante, con más de 33.000 personas matriculadas. En esta etapa, las mujeres suponen el 54,2% del alumnado, lo que muestra una distribución de género más equilibrada que en la FP pero aún con ciertas diferencias según las modalidades y especialidades elegidas.

Brecha de género según estudios y ramas formativas

Los datos confirman que, más allá del volumen total de matrículas, la elección de itinerarios educativos sigue marcada por una brecha de género. En la FP, el predominio masculino es nítido, especialmente en la FP básica y en muchas familias de carácter industrial o técnico.

En las áreas más vinculadas a la industria, la tecnología o determinados oficios técnicos, la presencia femenina se sitúa incluso por debajo del 10%. Es decir, siguen siendo espacios fuertemente masculinizados, a pesar de los esfuerzos institucionales por fomentar vocaciones STEM entre las chicas.

En el extremo opuesto, los estudios relacionados con cuidados, sanidad o imagen personal concentran más del 76% de mujeres. Este reparto reproduce patrones tradicionales en la elección de profesiones y sugiere que todavía queda recorrido para lograr una distribución más equilibrada entre chicos y chicas en todas las ramas.

En Bachillerato la situación es algo distinta: el reparto por sexo es casi equilibrado, con una ligera mayoría de alumnas. No obstante, también aquí se observa que ciertas modalidades, como las científico-tecnológicas, continúan teniendo un porcentaje de chicos algo mayor que de chicas, mientras que en las humanidades y ciencias sociales se invierte esta proporción.

El alumnado extranjero alcanza el 12,2% y se concentra en la red pública

Otro de los rasgos destacados del curso 2024/25 es el peso del alumnado sin nacionalidad española en el sistema educativo vasco. En total, 45.775 estudiantes extranjeros se han matriculado en enseñanzas de régimen general, lo que equivale al 12,2% del total de alumnos.

La presencia de este alumnado es especialmente visible en los primeros tramos educativos. En Primaria representan el 12,9% del total, mientras que en la ESO suponen el 10% y en Bachillerato bajan hasta el 4,7%. Es decir, a medida que se avanza en los niveles educativos, disminuye el peso relativo de los estudiantes de otras nacionalidades.

En la Formación Profesional también hay presencia extranjera reseñable. En conjunto, uno de cada cuatro alumnos de FP no tiene nacionalidad española, con porcentajes significativos en los ciclos de grado medio y superior, donde las personas extranjeras alcanzan el 11,6% y el 7,7%, respectivamente. Esto refleja la importancia de la FP como vía de cualificación profesional y de integración laboral para estudiantes de origen migrante.

La distribución por tipo de centro tampoco es homogénea. Casi siete de cada diez alumnos extranjeros estudian en centros públicos, mientras que algo más del 30% se escolariza en la red privada. En términos de conjunto, el 63,3% de la financiación pública en becas y ayudas se dirige precisamente a alumnado de centros públicos, donde se concentra buena parte de la diversidad social y cultural.

El euskera domina en las etapas iniciales con un modelo D mayoritario

En el plano lingüístico, los datos de matrícula muestran que el modelo D, con el euskera como lengua vehicular, continúa siendo el más elegido en Euskadi. En el conjunto de las enseñanzas generales, este modelo agrupa al 71,2% del alumnado, muy por encima de las otras modalidades.

Por detrás se sitúa el modelo B, que combina euskera y castellano, con un 15,8% del alumnado, y el modelo A, centrado en el castellano, con el 13%. La apuesta por el euskera es especialmente visible en las primeras etapas, donde se concentra la mayoría de las matrículas en modelo D.

En Educación Infantil, el 84,2% de los niños y niñas están escolarizados en modelo D, mientras que en Primaria el porcentaje se mantiene muy alto, en torno al 80,2%. A partir de la ESO, el peso del modelo D va bajando de forma progresiva: 73,8% en la enseñanza obligatoria secundaria y 68,1% en Bachillerato. Aun así, el euskera sigue siendo claramente mayoritario en todo el recorrido preuniversitario.

En la Formación Profesional, sin embargo, el panorama cambia de manera notable. Más de la mitad del alumnado de FP (55,3%) realiza sus estudios en castellano, especialmente en la FP básica, donde el modelo A alcanza el 85,9% de las matrículas. El uso del euskera gana terreno conforme se asciende en el nivel académico de los ciclos, pero la FP sigue siendo el ámbito más castellanizado del sistema no universitario.

Más de 71 millones en becas y ayudas para sostener el acceso a los estudios

En paralelo a estos cambios en la estructura del alumnado, el Gobierno Vasco ha reforzado el apoyo económico a las familias y estudiantes. Durante el curso 2024/25, se han destinado 71,9 millones de euros en becas y ayudas al estudio, lo que supone un incremento de 5,3 millones respecto al año anterior, es decir, un 8% más.

En total, 113.520 personas han recibido algún tipo de ayuda, una cifra que equivale a casi un tercio del alumnado matriculado en el sistema no universitario. La cuantía media de las becas se sitúa en 634 euros por estudiante, aunque la cantidad varía de forma apreciable según el nivel educativo cursado.

El alumnado de Educación Secundaria Obligatoria se sitúa en la franja más baja, con una media de 357 euros por persona. En el otro extremo, quienes estudian Formación Profesional de grado medio alcanzan las ayudas más elevadas, en torno a 936 euros. En Primaria, la media se sitúa en 673 euros, lo que muestra una cierta priorización de las etapas y estudios con mayores costes asociados o con necesidades específicas.

En términos de red educativa, el 63,3% de la financiación total en becas recae sobre alumnado escolarizado en centros públicos. Este reparto se alinea con la mayor concentración de estudiantes con menos recursos y de origen extranjero en la red pública, y subraya el papel de las ayudas como herramienta para reducir desigualdades y facilitar la continuidad de los estudios, especialmente en un contexto de cambios demográficos.

El retrato global que dejan los datos del curso 2024/25 es el de un sistema educativo en plena transición: las aulas de Infantil y Primaria se vacían por el descenso de la natalidad, mientras la Formación Profesional y el Bachillerato se mantienen dinámicos, el alumnado extranjero gana presencia y el euskera se consolida como lengua mayoritaria en las etapas iniciales. Todo ello, acompañado de un esfuerzo creciente en becas, dibuja un escenario en el que las políticas educativas tendrán que adaptarse a menos niños en las primeras edades pero a una mayor diversidad y complejidad en los tramos posteriores.

profesora preocupada por sus alumnos
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