
El ambiente en los institutos de toda España empieza a estar cargado de una mezcla de nervios, cafeína y repasos de última hora ante la inminente llegada de la Selectividad. Este curso, los estudiantes se enfrentan a un reto que va más allá de soltar el temario de memoria, ya que la nueva estructura de las pruebas busca medir la madurez académica a través de un enfoque mucho más aplicado y real.
No es moco de pavo lo que se juegan estos días, pues la nota de corte puede ser la llave que abra la puerta a la carrera de sus sueños. Con la maquinaria organizativa ya a pleno rendimiento en las universidades, es el momento de tener claras las fechas clave y las novedades que marcan el ritmo de esta convocatoria, la cual promete ser una de las más vigiladas en cuanto a seguridad tecnológica se refiere.
Calendario y fechas de las pruebas en España
Los alumnos madrileños son los que más madrugan este año, rompiendo el hielo el lunes 1 de junio, pudiendo consultar las fechas de la PAU en Madrid para organizar su estudio. Para el resto de los mortales en comunidades como Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, Canarias, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco, el pistoletazo de salida será el martes 2 de junio. Por su parte, en Castilla-La Mancha esperarán al día 8 y en Cataluña arrancarán el 11 de junio.
En cuanto a la convocatoria extraordinaria, la mayoría de las regiones han fijado los exámenes para los días 30 de junio, 1 y 2 de julio. Sin embargo, hay excepciones curiosas como el caso de Navarra, que adelanta esta segunda oportunidad al 24 de junio, o Asturias, que la retrasa a la semana del 6 de julio. Cataluña, siguiendo su propia tradición, mantiene la recuperación en el mes de septiembre, lo que obliga a sus estudiantes a mantener los libros abiertos durante todo el verano.
Un modelo de examen más práctico y competencial
La gran transformación de este año es que ya no existe la posibilidad de elegir entre dos exámenes completos. Se acabó aquello de estudiar solo la mitad del temario confiando en que caiga tu opción favorita; ahora nos enfrentamos a un modelo único por asignatura. La libertad de elección se encuentra ahora dentro del propio examen, permitiendo al alumno descartar ciertas preguntas en apartados específicos, lo que obliga a tener una visión global de cada materia.
Además, el enfoque ha dado un giro radical hacia lo que llaman preguntas competenciales. Esto significa que las cuestiones cerradas pierden peso frente a ejercicios que requieren argumentación y resolución de problemas en contextos reales. En materias como Historia de España o Lengua Castellana, este tipo de preguntas deben representar al menos el 70% de la nota, buscando que el alumno demuestre que realmente entiende lo que explica y no solo que tiene buena memoria.

Nuevas normas de corrección y vigilancia estricta
En el apartado de seguridad, las universidades no se andan con chiquitas. Los tribunales tienen autorización para inspeccionar cualquier objeto sospechoso, desde gafas hasta bolígrafos, buscando tecnología oculta. Es fundamental recordar que tener un móvil encima, aunque esté apagado, es motivo de expulsión inmediata de todo el proceso. Para identificarse, este año se ha hecho hincapié en que solo valdrán los documentos físicos originales, así que nada de enseñar fotos del DNI en el teléfono.
Consejos logísticos para los días de examen
Para no meter la pata, es vital repasar el aula y la sede asignada con antelación, algo que suele llegar por correo electrónico o consultarse en las plataformas universitarias. Se recomienda llegar al menos con media hora de antelación el primer día, ya que los controles de acceso y la entrega de etiquetas suelen ralentizar el proceso. Llevar un reloj de los de toda la vida para controlar el tiempo es una idea excelente, ya que no se permiten smartwatches.
No hay que olvidar que las jornadas son largas e intensas. Una buena hidratación y algún picoteo saludable para los descansos entre exámenes ayudarán a que el cerebro no se apague antes de tiempo. Una vez terminadas las pruebas, las notas suelen publicarse en un plazo de diez días, y recordad que para consultarlas en muchas universidades se exige haber activado previamente el sistema de doble factor de autentificación por seguridad.
Afrontar este reto requiere tanto preparación académica como una buena gestión de los nervios para que el esfuerzo de todo el Bachillerato luzca en el papel. El nuevo sistema más práctico y la unificación de criterios de corrección buscan una mayor igualdad de oportunidades para todos los estudiantes, independientemente de dónde se presenten, facilitando así un acceso más justo al sistema universitario nacional.