España afronta una temporada de incendios forestales excepcionalmente virulenta, con olas de calor prolongadas, vientos cambiantes y tormentas secas que han disparado el riesgo en buena parte del territorio. Si quieres saber qué se necesita para ser bombero forestal, consulta información adicional. Según el sistema europeo EFFIS, las llamas han calcinado alrededor de 348.110 hectÔreas en lo que va de año, un salto que coloca a este curso como el mÔs grave del siglo por superficie afectada.
Las cifras son provisionales y se actualizan continuamente, pero ya superan el pico de 2022 (306.000 hectĆ”reas) y, aun asĆ, quedan por debajo de los mĆ”ximos históricos de las dĆ©cadas de los 80 y 90, cuando se rebasaron en varias ocasiones las 400.000 hectĆ”reas, con un rĆ©cord en 1985. El contexto de calor extremo explica parte de la magnitud actual. quĆ© hacen los bomberos.
Cifras y evolución del fuego

EFFIS cifra la superficie quemada en 348.110 hectĆ”reas con base en imĆ”genes satelitales y perĆmetros de incendios relevantes, mientras que el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) situaba hasta el 10 de agosto la superficie forestal afectada en 138.788 hectĆ”reas. La diferencia responde a metodologĆas y calendarios distintos: EFFIS incorpora perĆmetros mĆ”s amplios y actualizaciones casi en tiempo real; MITECO contabiliza Ćŗnicamente masa forestal y con mayor decalaje. temarios de bomberos.
El salto de la campaƱa se produjo en pocos dĆas: de poco mĆ”s de 47.000 hectĆ”reas el 5 de agosto a casi 350.000 a mitad de mes, una evolución que describe un agosto dantesco. En el conjunto de la UE, EspaƱa encabeza el balance de superficie afectada en lo que va de temporada; Portugal supera las 216.000 hectĆ”reas en el mismo periodo. quĆ© hay que estudiar para ser bombero.
El impacto humano es considerable: hay al menos cuatro fallecidos, entre ellos tres bomberos, y miles de evacuados en varias comunidades autónomas. Las autoridades mantienen desplegados operativos masivos mientras persiste el riesgo muy alto o extremo en amplias zonas.
Zonas mÔs afectadas y situación por territorios
En Galicia, la provincia de Ourense concentra el mayor nĆŗmero de focos. Los Ćŗltimos partes autonómicos elevan a mĆ”s de 48.000 las hectĆ”reas calcinadas en la comunidad, con Ourense por encima de 45.000. El incendio de Chandrexa de Queixa āresultado de la unión de varios frentesā figura entre los mĆ”s extensos registrados en Galicia.
En León preocupa la cadena de grandes incendios: Llamas de Cabrera avanza con comportamiento catalogado como āanómaloā por los tĆ©cnicos; en Barniedo de la Reina, a las puertas de Picos de Europa, se han registrado reactivaciones; y en Canalejas (Almanza) y Gestoso se han ordenado desalojos preventivos en varias localidades.
El fuego de Anllares del Sil obligó a evacuar los siete pueblos del Valle de Fornela ante el avance de una lengua de fuego alimentada por el viento, con una densa humareda que dificultó el despliegue de medios aéreos y complicó la perimetración.
En Extremadura, el incendio de Jarilla (CÔceres) llegó a estar catalogado como totalmente descontrolado y amenazó a infraestructuras y núcleos cercanos, con la atención puesta en su evolución hacia Plasencia.
Las consecuencias en el transporte han sido notables: los incendios en Ourense interrumpieron el AVE Madrid-Galicia, con servicios especiales habilitados mientras se restablecĆa la seguridad en la lĆnea.
Operativo de extinción y apoyo internacional

El dispositivo estatal trabaja a pleno rendimiento: la UME mantiene desplegados alrededor de 1.400 efectivos en ataque directo y unos 2.000 en apoyo, junto a las BRIF y medios del MITECO con unos 600 especialistas, ademĆ”s de miles de agentes de Guardia Civil y PolicĆa Nacional. En total, operan centenares de medios terrestres y aĆ©reos, con mĆ”s de 450 recursos movilizados.
El CECOD estatal, presidido por el Gobierno, ha coordinado refuerzos para casi una veintena de grandes incendios que requieren apoyo interadministrativo. En paralelo, el mecanismo europeo de protección civil aportó aviones cisterna para apuntalar las labores de extinción en los frentes mÔs activos.
En Galicia, el Ejecutivo central subraya un despliegue sin precedentes y refuerzos en función de la evolución hora a hora; allà se han movilizado en torno a 500 efectivos de la UME ademÔs de brigadas y apoyos autonómicos y estatales.
Desde el inicio de la ola de incendios, el Gobierno solicitó apoyo europeo y cooperación entre territorios mientras las comunidades mantienen sus dispositivos propios y las tareas de coordinación se intensifican en los centros de mando avanzados.
Causas y factores que agravan los incendios

La combinación de una primavera lluviosa āque aumentó la vegetaciónā con un verano muy caluroso y seco ha dejado una enorme carga de combustible fino listo para arder. El contraste entre humedad primaveral y sequedad extrema estival ha sido clave en la magnitud de los fuegos.
El cambio climƔtico alarga la temporada de riesgo, favorece noches con actividad de fuego y aumenta la intensidad de los episodios. La cuenca mediterrƔnea figura entre las regiones mƔs vulnerables, con veranos cada vez mƔs largos y olas de calor mƔs frecuentes.
Se suman la llamada āsequĆa tĆ©rmicaā (o flash drought), las tormentas secas y rachas de viento que disparan cambios de dirección y reactivaciones. En estas condiciones, los cortafuegos tradicionales pierden eficacia frente a frentes de gran tamaƱo.
El factor humano sigue siendo determinante: en EspaƱa, mĆ”s del 80% de los incendios se originan por actividad humana āintencionada o por negligenciasā, en un contexto de baja vigilancia en algunos entornos rurales y uso recreativo del monte.
Los expertos descren cada vez mÔs incendios de sexta generación, con gran potencia convectiva, focos secundarios y comportamiento extremo que dificulta la extinción y compromete la seguridad de los equipos.
Impactos en la población y el patrimonio

La ola de incendios ha provocado miles de evacuaciones, cortes de carreteras y afectaciones en servicios bÔsicos. La exposición al humo y la baja visibilidad han limitado en ocasiones el uso de medios aéreos, obligando a redoblar el trabajo de los equipos terrestres.
El incendio que alcanzó Las MĆ©dulas (León), paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad, evidenció la fragilidad del territorio: se evacuaron cerca de 800 personas, ardieron castaƱares centenarios y sufrieron daƱos infraestructuras clave como equipamientos turĆsticos y miradores. Se teme una mayor erosión del terreno tras el paso del fuego.
El Valle del Silencio estuvo amenazado por el avance de frentes con fuerte viento, una orografĆa compleja y reactivaciones que dificultaron la perimetración. Las labores se adaptaron constantemente a las ventanas meteorológicas mĆ”s favorables.
Ayuntamientos y comunidades trabajan ya en evaluaciones de daƱos, con compromisos de ayudas para reconstrucción y recuperación ambiental. Las primeras estimaciones en zonas patrimoniales y turĆsticas hablan de decenas de millones de euros en costes directos e indirectos.
