
La Asociación MIR España ha elevado el tono de sus críticas y ha pasado de los avisos a los hechos al registrar un escrito formal ante el Ministerio de Sanidad en el que reclama una auditoría externa, independiente y de carácter público sobre todo el proceso MIR/FSE 2025-2026. La organización considera que la gestión de esta convocatoria ha estado marcada por la opacidad administrativa y por una cadena de incidencias que han minado la confianza de miles de aspirantes.
Según la Asociación, el procedimiento que regula el acceso a la Formación Sanitaria Especializada, y que condiciona la vida profesional y personal de decenas de miles de médicos, se ha visto envuelto en retrasos, cambios de última hora, fallos técnicos y decisiones improvisadas. A su juicio, estas circunstancias han generado incertidumbre, potencial indefensión y una pérdida objetiva de confianza en el sistema, lo que obliga a una revisión a fondo del modelo de gobernanza del MIR en España.
Un proceso MIR 2026 marcado por retrasos, fallos técnicos y sensación de caos
Desde AME subrayan que el examen MIR/FSE es un procedimiento administrativo de alto impacto, que debería regirse por principios de previsibilidad, transparencia y seguridad jurídica. Sin embargo, relatan que la convocatoria 2025-2026 se ha desarrollado en un contexto de ruptura del calendario oficial, problemas informáticos y decisiones comunicadas a última hora, sin resoluciones motivadas que justificasen los cambios.
La orden de convocatoria se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 21 de agosto de 2025, fijando un calendario teórico de inscripción, publicación de listados y fecha de examen. El plazo para presentar solicitudes, inicialmente previsto entre el 1 y el 12 de septiembre, tuvo que ampliarse debido a fallos en el sistema de inscripción online, lo que ya anticipó una dinámica de improvisación que se mantendría en los meses posteriores.
La Asociación recuerda que la empresa adjudicataria de servicios críticos para la gestión de listados y otros elementos clave del proceso no firmó el contrato hasta el 6 de noviembre. Esta demora, señalan, impactó directamente en los plazos: los listados provisionales de admitidos no estuvieron disponibles hasta el 15 de diciembre, más de tres meses después de la publicación de la orden, y llegaron acompañados de errores significativos en el baremo académico, obligando a miles de candidatos a presentar subsanaciones.
Según AME, los listados definitivos no se publicaron hasta el 15 de enero de 2026, apenas unos días antes del examen del 24 de enero. El cierre del censo en ese momento dejó un margen «materialmente insuficiente» para interponer recursos con garantías. Además, se permitió que personas inicialmente no admitidas terminaran presentándose a la prueba mientras seguían en tramitación recursos de alzada, lo que, en opinión de la Asociación, compromete la igualdad de condiciones.
Durante todo este periodo, la organización asegura que recibió un volumen inusualmente alto de consultas y reclamaciones por parte de aspirantes: dudas sobre la fecha definitiva del examen, la admisión, los plazos, la asignación de sedes o las garantías jurídicas básicas. Este goteo de incidencias consolidó la percepción de que el proceso se estaba gestionando, en palabras de la propia entidad, con una preocupante improvisación estructural.
Incidencias materiales en el examen MIR 2026 y dudas sobre el baremo
Las críticas de la Asociación MIR España no se limitan al plano administrativo. También denuncian que, el mismo día del examen, el 24 de enero de 2026, se produjeron múltiples problemas materiales en distintas sedes que, a su juicio, afectan a la equidad de la prueba.
Entre las incidencias señaladas figuran cuadernillos de preguntas grapados de forma incorrecta, hasta el punto de impedir la lectura completa del contenido en algunos casos. En varias aulas, los aspirantes se vieron obligados a solicitar quitagrapas en plena prueba, con la consiguiente pérdida de concentración y tiempo. A ello se suman errores de maquetación y edición, así como imágenes excesivamente pequeñas, pixeladas o de baja calidad que dificultaban su correcta interpretación.
La Asociación añade que se detectaron erratas y fallos de impresión en algunos enunciados, algo que consideran incompatible con un examen que requiere años de preparación intensiva y que define el acceso de miles de médicos a una plaza de residencia. Desde su perspectiva, estas deficiencias materiales vulneran el principio de igualdad entre candidatos y ponen en duda la robustez de los controles de calidad previos al día de la prueba.
Otro de los focos de preocupación ha sido el baremo académico. AME denuncia que su ponderación y verificación se han visto empañadas por retrasos, errores y falta de información clara. La incertidumbre sobre cómo se aplicaban y corregían los méritos académicos ha alimentado la sensación de inseguridad jurídica y ha contribuido a esa «pérdida objetiva de confianza» en el procedimiento.
En conjunto, la Asociación describe un escenario en el que la falta de previsión, los fallos técnicos y la ausencia de controles efectivos habrían dado lugar a lo que muchos aspirantes califican directamente como un “caos” en la organización y ejecución del MIR 2026. De ahí que la entidad considere imprescindible una evaluación técnica a fondo que no deje ningún aspecto del proceso sin revisar.
Degradación institucional y críticas al modelo de gobernanza de la FSE
Más allá de la convocatoria concreta de 2025-2026, la Asociación MIR España sitúa estos problemas en un contexto más amplio de “progresiva degradación institucional del sistema de Formación Sanitaria Especializada”. En sus escritos, la organización advierte de que la FSE se está orientando principalmente a maximizar el número de plazas ofertadas, sin garantizar de forma proporcional la calidad formativa, la supervisión real ni mecanismos efectivos de auditoría y consecuencias.
AME considera que este enfoque cuantitativo provoca una pérdida de estándares de calidad, previsibilidad y control, y alerta de que la gobernanza de la FSE se está volviendo cada vez más opaca. Entre los ejemplos que cita se encuentra la dimisión en bloque del comité de expertos del MIR en 2025, que elaboraba tradicionalmente el examen, así como la existencia de auditorías docentes con alcance limitado y sin criterios públicos homogéneos para evaluar las unidades docentes.
La Asociación también menciona el relevo de la que fuera directora general de Ordenación Profesional, Celia Gómez, cuyo cese se produjo tras la celebración del examen sin que, hasta la fecha, se haya hecho público un informe de evaluación del proceso ni se haya ofrecido una explicación detallada sobre las causas de su salida. Para la entidad, un cambio de responsables sin transparencia «no depura responsabilidades ni repara el daño institucional» causado.
En sus comunicados, AME insiste en que el sistema MIR/FSE es el principal mecanismo de selección sanitaria del país y que, por tanto, debe regirse por los principios de eficacia, buena administración, transparencia, seguridad jurídica y proporcionalidad recogidos en la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común. A su entender, los retrasos, cambios de última hora, fallos técnicos y medidas improvisadas que han marcado esta convocatoria son difícilmente compatibles con estas obligaciones legales.
La organización remarca también los riesgos de impulsar innovaciones estructurales —como la descentralización del examen o la incorporación de una ECOE (evaluación clínica objetiva estructurada)— sin contar antes con un marco nacional homogéneo, garantías de equivalencia entre sedes y pilotajes evaluables. Temen que introducir cambios de gran calado en un contexto ya tensionado pueda incrementar aún más la inseguridad y la sensación de arbitrariedad entre los aspirantes.
Qué exige exactamente la Asociación MIR España al Ministerio de Sanidad
En el escrito remitido a la ministra de Sanidad, Mónica García, la Asociación MIR España detalla un paquete de demandas muy concretas con el objetivo de aclarar lo ocurrido en esta convocatoria y sentar bases más sólidas para las próximas. La petición central es la realización de una auditoría externa, independiente y pública de todo el proceso MIR/FSE 2025-2026.
Esa auditoría, según la entidad, debería incluir un cronograma real de decisiones y responsables por unidad u órgano, para identificar quién tomó qué decisión y en qué momento. Asimismo, debería incorporar un análisis técnico detallado de los fallos del sistema de inscripción, de la gestión de listados y baremos, de la contratación administrativa de servicios críticos, de la logística en las sedes de examen y de los controles de calidad previos al día de la prueba.
AME reclama la publicación íntegra del informe técnico que resulte de esta auditoría, sin resúmenes parciales ni versiones filtradas, así como la comparecencia pública de las personas responsables del proceso para que den explicaciones ante los aspirantes y el conjunto de la ciudadanía. La organización subraya que no basta con anuncios o comunicados genéricos, y exige un ejercicio de transparencia que permita valorar con datos qué ha fallado.
En función de las conclusiones de esa auditoría, la Asociación pide la depuración de responsabilidades políticas y administrativas, con la adopción de medidas correctoras verificables y no meramente declarativas. Entre las reformas que proponen figuran la revisión del modelo de contratación de servicios críticos del MIR/FSE y la implementación de un sistema efectivo de protección para residentes y aspirantes que denuncien irregularidades, incluyendo posibles sanciones a las unidades docentes incumplidoras.
Otra de las exigencias clave es el establecimiento de un calendario futuro vinculante, blindado normativamente, que evite cambios unilaterales sin resolución motivada. Este calendario debería contemplar, además, mecanismos automáticos o previstos de antemano para mitigar el impacto de cualquier incidencia, de manera que no se vuelva a reproducir, según la Asociación, la sensación de improvisación que ha acompañado a la actual convocatoria.
Moratoria a las innovaciones estructurales y petición de diálogo urgente
En paralelo a la auditoría y a la revisión de plazos y responsabilidades, la Asociación MIR España plantea la necesidad de frenar temporalmente las grandes innovaciones estructurales en el sistema MIR/FSE. Consideran que, mientras persistan dudas sobre la robustez del modelo actual, introducir cambios profundos podría añadir más incertidumbre a un proceso ya muy tensionado.
Por ello, reclaman una moratoria inmediata en la aplicación de reformas como la descentralización del examen MIR, la incorporación de la ECOE o las modificaciones relevantes en la gestión del proceso. Esta pausa se debería mantener, según AME, hasta que exista un consenso técnico y social suficiente, se definan estándares nacionales homogéneos y se cuente con una evaluación independiente y transparente que avale las nuevas medidas.
La organización insiste en que no se opone a la modernización del sistema, pero sí a que se haga de manera precipitada y sin un pilotaje robusto. Subraya que cualquier innovación debe garantizar la equivalencia real entre sedes y convocatorias, así como ofrecer seguridad jurídica tanto a los aspirantes como a las comunidades autónomas y al propio Ministerio de Sanidad.
En sus comunicaciones, AME ha solicitado al ministerio una respuesta formal por escrito a las demandas registradas y, en su caso, la convocatoria urgente de una reunión técnica con los responsables de la cartera de Sanidad. La Asociación pretende así abrir un canal de diálogo estable en el que se puedan abordar con detalle los problemas detectados y negociar las medidas de corrección necesarias.
El presidente de la entidad, Jesús Francisco Arzúa Moya, resume el sentir de muchos aspirantes al afirmar que “no puede normalizarse la improvisación ni la inseguridad jurídica en el mayor proceso selectivo sanitario del país”. Desde su punto de vista, el objetivo último de esta ofensiva no es otro que garantizar una formación sanitaria especializada digna, exigente y previsible para quienes sostendrán el Sistema Nacional de Salud en los próximos años.
En conjunto, las peticiones de la Asociación MIR España dibujan un escenario en el que la convocatoria 2025-2026 del MIR habría actuado como detonante de un malestar acumulado, poniendo sobre la mesa la necesidad de revisar a fondo la gestión, la transparencia y el control de calidad del sistema de Formación Sanitaria Especializada en España. La respuesta que ofrezca el Ministerio en las próximas semanas será clave para determinar si se abre una etapa de reforma y diálogo o si persiste la desconfianza entre la administración y los futuros residentes.