El Gobierno ha dado luz verde a una nueva convocatoria de becas para el curso 2026-2027 que supone una inyección económica sin precedentes en ayudas al estudio en España. La dotación total asciende a 2.559 millones de euros, con la que se espera llegar a casi un millón de alumnos de enseñanzas posobligatorias, tanto universitarias como no universitarias.
Con esta decisión, el sistema de becas encadena su novena subida consecutiva desde 2018 y consolida una tendencia de refuerzo de la igualdad de oportunidades. El presupuesto actual representa un aumento acumulado del 83% respecto a los 1.399 millones de hace ocho años y añade 15 millones más que el curso anterior, manteniendo las ayudas como una de las principales palancas para que la situación económica no frene el acceso a la educación.
Una inversión récord para casi un millón de estudiantes
El real decreto aprobado por el Consejo de Ministros fija los umbrales de renta y patrimonio familiar y las cuantías de las becas estatales para estudios posobligatorios. La partida de 2.559 millones de euros se dirige a estudiantes de Bachillerato, Formación Profesional, enseñanzas artísticas y universidad en todo el territorio español.
Según las previsiones oficiales, 752.000 alumnos recibirán ayuda en la convocatoria general y otros 225.000 en la línea destinada a quienes tienen necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). De este modo, el número total de beneficiarios pasará de los 784.422 becarios del curso 2017-2018 a rozar el millón de jóvenes, lo que supone un crecimiento notable del alcance del sistema.
Desde el Ejecutivo se subraya que este incremento presupuestario permite mantener y consolidar las mejoras introducidas en años anteriores, como el refuerzo de las cuantías fijas vinculadas a la renta y las ayudas adicionales para estudiantes con menos recursos. La idea es que más alumnado pueda continuar sus estudios sin que el coste económico sea un freno, especialmente en un contexto de encarecimiento del nivel de vida.
La aprobación de la convocatoria se ha realizado, además, con meses de margen sobre el inicio del curso académico, de forma que el estudiantado podrá saber antes si cumple los requisitos y organizar con tiempo su matrícula, alojamiento o desplazamientos. El plazo de solicitudes se abrirá en las próximas semanas y, como en años anteriores, se tramitará con carácter previo a la formalización de la matrícula.
Nuevas condiciones para matrículas parciales y alumnado que trabaja
Una de las principales novedades afecta a los universitarios y estudiantes de enseñanzas artísticas superiores que cursan matrículas parciales. A partir del curso 2026-2027, quienes se inscriban entre 48 y 59 créditos -en torno a 20.000 personas- podrán acceder a parte de la beca de renta y a parte de la beca de residencia, siempre que cumplan el resto de requisitos académicos y económicos.
Hasta ahora, estos alumnos quedaban, en muchos casos, excluidos de las ayudas completas por no alcanzar el número de créditos exigidos para ser considerados de dedicación a tiempo completo. El nuevo marco reconoce que una amplia parte del estudiantado compatibiliza trabajo y estudios, y que esa realidad obliga a recurrir a matriculaciones más reducidas. La cuantía prevista para este colectivo es de 350 euros tanto en el componente de renta como en el de residencia.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, ha señalado que esta modificación corrige una exclusión que afectaba de forma especial a quienes tienen menos recursos y debían trabajar mientras cursaban la carrera. El objetivo es que la flexibilidad en la carga lectiva no se traduzca en una desventaja económica a la hora de solicitar beca.
Esta adaptación se enmarca en una reforma más amplia del sistema de ayudas, que busca ir ajustando requisitos y cuantías a las realidades actuales de los estudiantes. La intención declarada es “ensanchar el acceso” al sistema de becas y evitar que normas pensadas para otro contexto sigan generando obstáculos a determinados perfiles.
Medidas específicas para estudiantes con discapacidad
El nuevo decreto también introduce cambios relevantes para el alumnado universitario y de enseñanzas artísticas superiores con discapacidad. En concreto, alrededor de 2.000 estudiantes con un grado de discapacidad de entre el 25% y el 64% verán modificados los criterios sobre la carga lectiva mínima necesaria para ser considerados a tiempo completo.
Hasta ahora, este colectivo debía matricularse de al menos 60 créditos para acceder a las becas en las mismas condiciones que el resto. A partir del curso 2026-2027, se considerará matrícula completa a efectos de beca con 45 créditos, lo que supone una rebaja sustancial de la exigencia formal y un reconocimiento a las circunstancias específicas de muchas de estas personas.
El Ministerio argumenta que se trata de adaptar los criterios académicos a la realidad de quienes, por su situación, pueden requerir un ritmo de estudios diferente. Esta flexibilización pretende facilitar que el alumnado con discapacidad mantenga su derecho a ayudas sin verse obligado a asumir una carga lectiva que, en ocasiones, resulta difícil de compaginar con sus necesidades personales o de salud.
Con este cambio se intenta evitar que los requisitos, pensados para un perfil estándar de estudiante, se conviertan en una barrera añadida para quienes ya se enfrentan a dificultades adicionales en su trayectoria educativa. La medida se suma a otras actuaciones dirigidas a favorecer la inclusión y la permanencia en la educación superior de este colectivo.
Apoyo extra para Ceuta y Melilla y revisión de los umbrales de patrimonio
Otra de las modificaciones destacadas de la convocatoria tiene que ver con los estudiantes de Ceuta y Melilla que deben desplazarse a la Península para continuar sus estudios. Para este alumnado, la ayuda adicional por desplazamiento se duplica, pasando de 444 a 888 euros, de forma que se equipara a la ya existente para los estudiantes de territorios insulares.
La medida responde a la idea de que la distancia geográfica no se convierta en un obstáculo a la hora de elegir estudios o universidad. En estas ciudades autónomas, buena parte de las titulaciones universitarias o de determinadas enseñanzas superiores solo pueden cursarse fuera, lo que obliga a asumir gastos de viaje y residencia más elevados.
Paralelamente, el Gobierno ha decidido actualizar los umbrales de patrimonio familiar en torno a un 10%, tras quince años sin revisiones significativas. Durante este periodo, diversas organizaciones y expertos habían alertado de que algunos indicadores patrimoniales se habían quedado desfasados y no reflejaban la situación económica real de muchas familias.
Según el Ministerio, el ajuste no pretende relajar los requisitos de acceso a las becas, sino adaptar unos baremos que podían dejar fuera a estudiantes de hogares sin mejoras sustanciales de ingresos, pero que, sobre el papel, superaban límites establecidos hace más de una década. Con esta revisión se busca que las ayudas lleguen a quienes realmente las necesitan, evitando exclusiones basadas en criterios obsoletos.
Las becas Medrano: impulso a la movilidad universitaria
Junto a la regulación de las cuantías y umbrales de las becas generales, el Ejecutivo ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo programa de becas de movilidad universitaria, conocidas como becas Medrano, que comenzará a funcionar el próximo curso.
Estas ayudas permitirán que estudiantes matriculados en titulaciones oficiales de grado puedan cursar parte de sus estudios en universidades españolas de ciudades distintas a la de su residencia habitual. Los beneficiarios percibirán al menos 900 euros mensuales, una cuantía destinada a cubrir gastos de alojamiento y manutención durante su estancia en el nuevo campus.
El programa rinde homenaje a Luisa de Medrano, considerada la primera profesora universitaria de España, que ocupó una cátedra en la Universidad de Salamanca en 1508. Con este nombre se quiere subrayar la dimensión histórica y simbólica de la iniciativa, vinculándola a la apertura de oportunidades en el ámbito universitario.
Las becas Medrano aspiran a reforzar la cohesión del sistema universitario, fomentar el intercambio académico y facilitar que el alumnado pueda elegir destinos más allá de su entorno inmediato. Entre sus objetivos está incentivar la movilidad hacia universidades de ciudades medianas y pequeñas, contribuyendo a equilibrar la demanda entre distintos territorios.
El Gobierno sitúa estas ayudas como un paso más en la ampliación de derechos educativos y en la reducción de desigualdades territoriales, al permitir que el lugar de residencia no limite las posibilidades de estudiar en un determinado campus o especialidad.
Refuerzo de las ayudas para libros de texto y material didáctico
En paralelo al aumento del presupuesto de becas, el Consejo de Ministros ha autorizado el reparto de 58,5 millones de euros para financiar libros de texto y material didáctico en 2026, dentro del Programa de Cooperación Territorial que se coordina con las comunidades autónomas.
Esta partida se dirige al alumnado de Educación Primaria, ESO, Bachillerato y ciclos formativos de Grado Básico, Medio y Superior escolarizado en centros sostenidos con fondos públicos. Las ayudas pueden utilizarse para la adquisición tanto de libros impresos como de recursos digitales y otros materiales de apoyo al aprendizaje.
La distribución entre comunidades se ha calculado combinando dos factores: la tasa de riesgo de pobreza y el número de estudiantes matriculados en enseñanzas no universitarias en cada territorio. Con este criterio, se pretende que los recursos se orienten de manera prioritaria hacia aquellas zonas con más alumnado y con mayores niveles de vulnerabilidad económica.
El objetivo declarado por el Ministerio es garantizar que ningún alumno vea limitado su acceso a los materiales básicos por falta de recursos. En los últimos años, estas líneas de apoyo se han ido reforzando para acompañar la transición hacia materiales digitales y para aliviar el coste que cada inicio de curso supone para muchas familias.
Esta dotación de 58,5 millones supone un incremento respecto a las cantidades de ejercicios anteriores y se suma al esfuerzo general de aumentar la inversión educativa, con especial énfasis en los niveles obligatorios y en el primer acceso a la formación profesional.
En conjunto, la aprobación de 2.559 millones para becas, las mejoras específicas para matrículas parciales, alumnado con discapacidad y estudiantes de Ceuta y Melilla, la actualización de los umbrales de patrimonio, el refuerzo de las ayudas para libros de texto y la creación de las becas Medrano dibujan un escenario en el que las políticas públicas de becas ganan peso como herramienta central para facilitar el acceso y la permanencia en los estudios de miles de jóvenes en España.