
La Fundación ONCE y CRUE Universidades Españolas han vuelto a unir fuerzas para sacar adelante una nueva tanda de prácticas externas remuneradas dirigidas a estudiantes universitarios con discapacidad. La propuesta llega tras diez convocatorias previas y se apoya en dinero del Fondo Social Europeo Plus para que el alumnado pueda dar sus primeros pasos en el mercado laboral sin quedarse atrás por cuestiones económicas ni de accesibilidad.
En total, el programa prevé que 316 personas con discapacidad matriculadas en 62 universidades de toda España puedan realizar estancias formativas en empresas e instituciones. La idea no es solo cubrir un expediente, sino que esa experiencia sirva como trampolín hacia un empleo posterior y que las organizaciones aprendan a gestionar mejor la diversidad.
Requisitos y prioridades para solicitar una plaza
Para entrar en el proceso, el aspirante debe tener reconocida una discapacidad del 33 % o más y estar matriculado en un grado o máster, ya sea oficial o propio, en una universidad española, una fundación universitaria o un centro adscrito. También se exige no haber completado aún la etapa formativa en la que se solicita la práctica, según las normas de cada campus.
A la hora de ordenar las candidaturas, se dará ventaja a quienes estén en el último curso y hayan superado más de la mitad de los créditos de su titulación. Otro elemento que suma puntos es no haber disfrutado antes de prácticas académicas, aunque la decisión final queda en manos de cada universidad o centro adscrito, que aplica sus propios criterios internos.
Cuánto se cobra y cuánto dura la práctica
Cada ayuda tiene un importe global de 2.000 euros por alumno. Ese dinero lo gestiona la universidad para pagar al estudiante y cubrir las cotizaciones sociales y los costes administrativos. El becario puede recibir hasta 600 euros al mes durante tres meses, una cantidad que, sin ser un sueldo de larga duración, ayuda a afrontar gastos mientras se forma.
Las prácticas se prolongarán durante tres meses y podrán desarrollarse en grandes compañías, pymes, microempresas, entidades de la Economía Social, organizaciones del tercer sector o instituciones públicas y privadas. Esa variedad permite que el destino encaje con perfiles académicos muy distintos y que no todo se concentre en un único tipo de empresa.
Fechas clave y trámite de solicitud
El plazo para pedir una de estas becas termina el 30 de noviembre, salvo que una universidad fije una fecha anterior en su procedimiento interno. La inscripción se realiza únicamente por internet, a través del espacio habilitado por Fundación ONCE en su web de becas, donde se detallan los documentos y pasos necesarios.
La convocatoria se enmarca en el curso académico 2026/2027, por lo que las estancias podrán empezar desde el día siguiente a la resolución de concesión. El límite máximo para terminar las prácticas será el 31 de diciembre de 2027, una horquilla amplia que busca dar margen a universidades y empresas para coordinar las incorporaciones.
Reparto territorial: Aragón y Comunitat Valenciana
En Aragón se han reservado cuatro plazas dentro de este programa. Tres corresponden a la Universidad de Zaragoza y una a la Universidad San Jorge. La distribución refleja que no se trata de una convocatoria exclusiva de las grandes capitales, sino que también llega a campus con menos volumen de alumnado.
La Comunitat Valenciana concentra 31 de las ayudas. La Universitat de València dispone de 10; la Universitat Jaume I de Castelló, de 6; y la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, de 5. Completan el reparto la Universitat d’Alacant y la Universitat Politècnica de València, con 4 cada una, y la Universidad Miguel Hernández de Elche, con 2. Estas cifras muestran cómo se reparte el esfuerzo entre varios centros.
Objetivo: inclusión y primer empleo
La financiación procede del Fondo Social Europeo Plus, dentro del Programa FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza 2021-2027, una aportación comunitaria que cubre parte del coste y sirve de incentivo para que las organizaciones se animen a incorporar a estos estudiantes durante un periodo formativo.
Además del apoyo económico, el programa busca crear vínculos estables entre el tejido productivo y los campus, mejorar la gestión de la diversidad y reducir las barreras que muchas personas con discapacidad encuentran al terminar sus estudios. No se trata solo de una ayuda puntual, sino de una herramienta para que la inclusión laboral deje de ser una excepción.
Esta undécima entrega de las becas mantiene una fórmula que combina dinero, intermediación y experiencia real. Con 316 plazas previstas, 2.000 euros por participante y hasta 600 euros mensuales durante tres meses, el programa insiste en que los universitarios con discapacidad puedan demostrar su valía en un entorno profesional. El plazo sigue abierto hasta el 30 de noviembre y las solicitudes se canalizan por la web de Fundación ONCE, mientras las universidades adaptan el reparto a sus necesidades y a sus propios calendarios.