Profesiones que no existían hace una década y hoy están en pleno auge

  • La digitalización y la IA han impulsado nuevas profesiones como Social Media Manager, Chief Listening Officer o desarrollador de apps.
  • Surgen perfiles orientados al dato y la globalización, como investigadores de mercados internacionales, analistas de Big Data y científicos de datos.
  • El sector del bienestar y el ocio también genera nuevas salidas laborales, como instructores de zumba y profesionales ligados a experiencias digitales.
  • Al mismo tiempo, numerosos empleos rutinarios están en declive, por lo que formarse en competencias digitales es clave para mantener la empleabilidad.

Profesiones que no existian hace una decada

La transformación digital, la preocupación creciente por el cuidado del medio ambiente y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial, la realidad aumentada o el Big Data han cambiado por completo el mercado laboral. En muy poco tiempo han surgido profesiones que no existían hace una década o que, al menos, no estaban definidas como tal, mientras otras se encuentran en claro declive y tienden a automatizarse.

Igual que algunos puestos tradicionales han ido desapareciendo o reduciendo su presencia, hoy destacan nuevos perfiles muy especializados que mezclan competencias digitales, análisis de datos, comunicación, creatividad y conocimientos técnicos avanzados. Si quieres descubrir cuáles son esas profesiones «nuevas» que hace pocos años ni imaginábamos que existirían y qué habilidades están reclamando las empresas, sigue leyendo con atención.

También es cierto que, al mismo tiempo, algunas profesiones han ido desapareciendo con el transcurrir de los años; el mercado laboral se renueva y obliga a adaptarse constantemente.

Social Media Manager

Profesiones digitales emergentes

El trabajo del Social Media Manager es relativamente reciente comparado con otras profesiones relacionadas con la informática y el marketing. Aunque las redes sociales llevan años entre nosotros, no fue hasta que empresas y negocios comenzaron a entender su potencial cuando se consolidó este perfil especializado.

Su misión principal es diseñar y coordinar la estrategia en redes sociales de una marca: qué se publica, cuándo, en qué tono, con qué objetivos y cómo se miden los resultados. Se diferencia del community manager en que suele asumir una visión más estratégica, alineando las acciones diarias con los objetivos de negocio, el posicionamiento de marca y las campañas de marketing digital globales.

Hoy no hay empresa mediana o grande que no cuente entre sus filas con un Social Media Manager o que externalice esta función a agencias especializadas. Este profesional debe dominar herramientas de analítica, conocer a fondo el comportamiento de las audiencias digitales y coordinarse con otros perfiles como creativos, redactores, especialistas en SEO o publicidad online.

Director de escucha o ‘Chief Listening Officer’

Nuevas profesiones de la era digital

Es el complemento perfecto a la anterior profesión citada. El Director de escucha o Chief Listening Officer es la persona encargada de recoger, analizar y traducir en decisiones las opiniones, comentarios y valoraciones que tienen los usuarios respecto a la marca para la que trabaja.

No se limita a leer reseñas o menciones: utiliza herramientas de monitorización, analiza grandes volúmenes de datos, identifica tendencias, detecta crisis de reputación antes de que estallen y propone cambios en productos, servicios o comunicación. De este modo, la empresa puede reaccionar rápido y mejorar su relación con clientes y potenciales clientes.

Es un perfil bastante demandado, sobre todo en grandes empresas y multinacionales que gestionan comunidades muy amplias y reciben cada día una enorme cantidad de feedback en redes sociales, foros, medios digitales y canales de atención al cliente.

Diseñador y desarrollador de aplicaciones móviles

Con el auge y desarrollo de la tecnología móvil se ha formado un nuevo perfil profesional encargado del diseño y desarrollo de esas aplicaciones móviles que todos, en mayor o menor medida, tenemos en nuestros smartphones o tabletas.

El diseñador de apps se centra en la experiencia de usuario, la usabilidad, la arquitectura de la información y el aspecto visual, mientras que el desarrollador se encarga de la programación, la integración con bases de datos, sistemas de pago, geolocalización u otras funcionalidades avanzadas.

Si entramos en la Play Store de Google, por ejemplo, nos hacemos una idea del enorme crecimiento del desarrollo de apps: aplicaciones de marcas importantes, juegos, banca, comercio electrónico, formación, salud, productividad y un sinfín de servicios que necesitan profesionales capaces de crearlas, mantenerlas y actualizarlas.

A este perfil clásico de desarrollador móvil se han sumado especializaciones como el desarrollador de interfaces hombre-máquina, que diseña formas de interacción cada vez más naturales entre personas y dispositivos (gestos, voz, realidad aumentada, etc.), o el experto en seguridad de aplicaciones, que vela por la protección de datos y la prevención de ciberataques.

Instructor de zumba

Hasta hace unos años no sabíamos qué era eso del zumba. Conocíamos disciplinas de baile y aeróbic, pero no existían instructores especializados en esta mezcla de fitness y ritmos latinos que hoy encontramos en gimnasios, centros deportivos e incluso clases online.

Los instructores de zumba se encargan de crear coreografías sencillas al ritmo de canciones de reggaeton, salsa, bachata o música comercial, adaptadas a diferentes niveles de intensidad. No solo ayudan a mejorar la condición física, también fomentan la motivación y la diversión en grupo, algo muy valorado por personas que buscan una alternativa al gimnasio tradicional.

La expansión de esta disciplina ha dado lugar a cursos de especialización, certificaciones oficiales y oportunidades laborales tanto presenciales como a través de plataformas digitales, redes sociales o servicios de entrenamiento a distancia.

Investigador de mercados internacionales

Esta profesión ha sido generada gracias sobre todo a la globalización y a la facilidad actual para operar en varios países de forma simultánea. En un mundo tan conectado es necesaria la labor de un buen investigador de mercados internacionales para saber lo que se vende, lo que se demanda y lo que se oferta en cada región.

Estos investigadores se ocupan del análisis de datos, estructuras y modelos de transacciones, además de conocer las tendencias populares que se van creando en el mundo. Utilizan herramientas de analítica, estudios sectoriales, informes de organismos internacionales y, cada vez más, técnicas de Big Data para cruzar información procedente de diferentes fuentes.

Su trabajo resulta clave para que las empresas adapten sus productos a cada mercado, definan estrategias de entrada en nuevos países, ajusten precios, evalúen riesgos regulatorios y detecten oportunidades antes que la competencia. En muchos casos colaboran con equipos de marketing digital, finanzas y operaciones para que la estrategia global tenga sentido local.

En este contexto también ganan relevancia otros perfiles de análisis, como el analista de Big Data o el científico de datos, capaces de extraer conclusiones útiles a partir de grandes volúmenes de información. Su función se solapa con la del investigador de mercados cuando se trata de predecir el comportamiento de consumidores y anticipar cambios en la demanda.

A la vez que aparecen estas nuevas profesiones, hay otras que van quedando en segundo plano debido a la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial. Cajeros, empleados de sucursales bancarias, operadores de imprenta, determinados puestos administrativos o profesionales de agencias de viajes tradicionales se encuentran entre los perfiles más expuestos a la sustitución por máquinas y procesos digitales.

Frente a este escenario cambiante, apostar por formarse en áreas emergentes como la inteligencia artificial, el análisis de datos, el marketing digital, la ciberseguridad, la automatización de procesos o las energías renovables es una de las mejores estrategias para ganar empleabilidad y construir una carrera profesional flexible, capaz de adaptarse a los cambios que seguirán llegando.