Sanidad anula siete preguntas del examen MIR tras la revisión de impugnaciones

  • Sanidad confirma la anulación de siete preguntas del examen MIR tras la revisión de la Comisión Calificadora.
  • Se invalidan las cuestiones 13, 50, 64, 139, 142 y 161, mĆ”s la 208 como pregunta de reserva sin efecto en la nota.
  • Las anulaciones activan las preguntas de reserva 201, 202, 203, 204, 205 y 206 para el cĆ”lculo de la puntuación.
  • La convocatoria se convierte en la que registra mĆ”s preguntas anuladas de la Ćŗltima dĆ©cada, en un contexto de crĆ­ticas y reclamaciones de los aspirantes.

Examen MIR y decisión de Sanidad

El Ministerio de Sanidad ha confirmado la anulación de siete preguntas del examen MIR tras cerrar la fase de reclamaciones y publicar las plantillas definitivas de respuestas. La decisión llega después de que la Comisión Calificadora analizara las impugnaciones presentadas por miles de aspirantes en toda España.

Con esta resolución, la prueba de acceso a la formación sanitaria especializada pasa a ser la convocatoria con mÔs preguntas invalidadas de los últimos diez años, igualando solo el precedente de 2015. El movimiento de Sanidad refuerza la sensación de un examen complejo, muy discutido y sometido a un intenso escrutinio técnico.

Del borrador a la versión final: de cuatro a siete preguntas anuladas

En la primera plantilla provisional, el Ministerio había decidido dejar fuera únicamente las preguntas 13, 50, 64 y 161. Sin embargo, tras revisar de nuevo el contenido y estudiar las alegaciones, la Comisión Calificadora ha optado por ampliar la lista con otras tres cuestiones: la 139, la 142 y la 208, esta última encuadrada en el bloque de reserva.

Este incremento de cuatro a siete anulaciones supone un endurecimiento claro en el criterio de revisión respecto al borrador inicial, ya que se han detectado problemas de formulación, ambigüedades o errores de planteamiento en mÔs ítems de los previstos al principio.

En la versión final del examen, el listado de preguntas del bloque ordinario afectadas queda así: 13, 50, 64, 139, 142 y 161. Todas ellas dejan de contar para la nota de los aspirantes y son reemplazadas por preguntas de reserva, tal y como establece la normativa vigente.

La pregunta 208, aunque tambiƩn anulada, ocupa un lugar distinto: forma parte del grupo de reserva y, por tanto, su retirada es puramente tƩcnica, ya que no ha llegado a entrar en el cƔlculo del resultado al no haberse necesitado tantas sustituciones.

Qué preguntas se han anulado y cómo eran sus enunciados

Cada una de las cuestiones invalidadas estaba relacionada con Ôreas clínicas y epidemiológicas clave del temario MIR. La primera en la lista es la pregunta 13, un caso clínico complejo de un varón de 57 años con cirrosis etílica, ictericia y alteraciones hematológicas significativas. El enunciado planteaba un diagnóstico diferencial entre hepatitis alcohólica, hemocromatosis, anemia hemolítica autoinmune y acantocitosis, apoyÔndose en una imagen de sangre periférica.

La pregunta 50 abordaba aspectos de epidemiología y características del cÔncer de mama, incluyendo la distribución por edad, la estadificación del carcinoma ductal in situ, la frecuencia de los distintos tipos histológicos y el peso del componente genético en la mayoría de los casos.

Por su parte, la pregunta 64 proponía un ensayo clínico ficticio para evaluar un nuevo colirio destinado a frenar la catarata senil en hombres y mujeres de 60 años. La clave residía en la interpretación de la eficacia relativa del fÔrmaco según el sexo, a partir de las incidencias de catarata en el grupo tratado y el de placebo, y en el cÔlculo e interpretación del número necesario a tratar (NNT).

La pregunta 161 se centraba en una paciente de 73 años, con antecedentes de consumo elevado de alcohol y cirugía por un cÔncer de mama, que consultaba por tos seca y disnea progresiva. La radiografía mostraba un derrame pleural izquierdo, y la toracocentesis revelaba un líquido ligeramente hemÔtico con características de exudado, orientando el diagnóstico diferencial hacia causas como insuficiencia cardiaca, cirrosis, síndrome nefrótico o metÔstasis pleural.

Las tres preguntas incorporadas a la lista final de anulaciones —139, 142 y 208— tambiĆ©n correspondĆ­an a casos clĆ­nicos habituales en el ejercicio profesional, desde patologĆ­a autoinmune hasta alteraciones tiroideas y complicaciones de la cirrosis.

Las tres nuevas anulaciones: 139, 142 y 208

La pregunta 139 describía a una mujer de 55 años con lupus eritematoso sistémico que consultaba por cansancio mantenido durante tres meses. La analítica mostraba anemia con volumen corpuscular medio normal, reticulocitosis, sideremia baja, saturación de transferrina disminuida y ferritina elevada, lo que orientaba hacia un cuadro compatible con anemia de trastorno crónico frente a otras opciones como anemia ferropénica, hemolítica o talasemia.

En la pregunta 142, el caso se centraba en una paciente de 56 años con febrícula, bocio doloroso, aumento de la vascularización tiroidea en la ecografía y síntomas de hipertiroidismo leve, junto con taquicardia y tensión arterial discretamente elevada. El interrogante pedía seleccionar la combinación mÔs probable de resultados complementarios (TSH, T4 libre, presencia o ausencia de anticuerpos estimulantes del tiroides y captación de yodo en la gammagrafía).

Por último, la pregunta 208 presentaba a una mujer de 67 años con cirrosis hepÔtica, descompensaciones previas con ascitis tratadas con diuréticos y un cuadro actual de alteración del nivel de conciencia, desorientación y asterixis franca, compatible con encefalopatía hepÔtica. El objetivo era identificar cuÔl de las medidas propuestas no estaba indicada en el momento del ingreso, entre la paracentesis diagnóstica, la medición de amonio plasmÔtico, la administración de lactulosa o la antibioterapia de amplio espectro.

A pesar de que estas tres cuestiones se han sumado a la lista de impugnadas, solo las 139 y 142 afectan de forma directa a la puntuación, al formar parte del bloque principal del examen. La 208, perteneciente al grupo de reserva, no ha llegado a influir en el cÔlculo de la nota final.

Según ha explicado Sanidad, la inclusión de estas tres preguntas en el grupo de anuladas se produce tras analizar de manera detallada las alegaciones remitidas por los opositores y las academias, que señalaban posibles ambigüedades y conflictos con la bibliografía de referencia.

Impacto en la nota: entran las reservas 201 a 206

La anulación de las preguntas del bloque ordinario tiene un efecto automÔtico en la estructura del examen: las seis primeras preguntas de reserva pasan a ser puntuables. Es decir, las cuestiones numeradas como 201, 202, 203, 204, 205 y 206 sustituyen a las anuladas dentro del tramo 1-200.

El funcionamiento es sencillo: cada pregunta anulada del cuerpo principal se cubre con una de reserva, siguiendo el orden prefijado. De este modo, el número total de ítems vÔlidos para la nota se mantiene, y todos los aspirantes compiten con el mismo baremo de puntuación.

En esta convocatoria, se han anulado seis preguntas del bloque principal, de la 13 a la 161, por lo que se han activado exactamente seis reservas. Al quedar la 208 como octava en la cola de suplencia, su retiro no genera ningĆŗn ajuste adicional sobre la nota global.

Sanidad ha aclarado ademÔs que, mÔs allÔ de estas retiradas, ninguna de las preguntas restantes ha cambiado de opción correcta, de manera que la plantilla definitiva solo difiere de la provisional en el listado de ítems suprimidos y en la incorporación efectiva de las reservas.

Para los aspirantes, este cambio puede alterar ligeramente las posiciones relativas en el ranking, ya que las reservas introducen nuevos contenidos y dificultades que pueden favorecer a unos perfiles frente a otros, según su nivel de preparación en esos temas específicos.

MĆ”s impugnaciones que nunca… con menos reclamaciones formales

La cifra de siete preguntas anuladas convierte a este examen en el que mayor volumen de correcciones técnicas acumula en la última década. Aun así, el número total de reclamaciones presentadas ha sido inferior al de convocatorias recientes.

Según los datos difundidos, se han registrado en torno a 12.382 solicitudes de anulación, muy por debajo de las 27.591 que se contabilizaron en la prueba anterior. También es la primera vez, en las últimas cuatro convocatorias, que las reclamaciones formales caen por debajo de las 20.000, después de los 23.205 escritos de 2023 y los 21.616 del siguiente examen.

Este contraste —mĆ”s preguntas efectivamente anuladas, pero menos reclamaciones— apunta a un escenario en el que la Comisión Calificadora ha afinado mĆ”s el anĆ”lisis tĆ©cnico, incluso con un volumen menor de impugnaciones sobre la mesa.

En todo caso, el hecho de que el número de preguntas retiradas sea el mÔs alto de los últimos años refuerza la idea de que la prueba presentaba enunciados especialmente complejos y con puntos dudosos, algo que ya había sido señalado por buena parte de los opositores y por múltiples academias de preparación.

A la percepción de dificultad se suma el recuerdo de otras convocatorias polémicas, como la del año inmediatamente anterior, donde una pregunta sobre salud mental del médico generó una gran discusión pública y lecciones sobre errores a evitar antes de un examen.

CrĆ­ticas de aspirantes y academias al desarrollo del examen

MÔs allÔ de los aspectos puramente técnicos, la convocatoria ha estado acompañada de un clima de malestar. Muchos opositores y centros de preparación han criticado la organización y el desarrollo del proceso, desde las incidencias en el propio cuestionario hasta la gestión de los plazos.

Entre las quejas mÔs repetidas destacan la falta de coherencia global en el examen, la presencia de errores tipogrÔficos en algunos enunciados y la referencia directa a bibliografía procedente de academias privadas, un punto especialmente controvertido que obligó a Sanidad a rectificar posteriormente.

También se ha mencionado como factor de tensión la dimisión del comité de expertos vinculado al diseño del examen, que algunos implicados consideran que pudo influir en la calidad final de la prueba y en la aparición de mÔs preguntas susceptibles de impugnación.

A ello se ha sumado la demora en la publicación de las listas de admitidos, que retrasó el calendario del proceso cerca de dos meses, añadiendo incertidumbre a una oposición que ya de por sí implica una elevada carga de estrés para los candidatos. MÔs de uno ha señalado la necesidad de recursos para gestionar esa presión durante el estudio.

En este contexto, la decisión de anular siete preguntas y activar varias de reserva se interpreta por parte de algunos aspirantes como una corrección a posteriori de errores de diseño, mientras que otros la ven como una muestra de que el sistema de revisión y reclamaciones funciona y permite subsanar fallos.

Con la publicación de las plantillas definitivas, el Ministerio de Sanidad da por cerrada la fase de impugnaciones y deja el camino despejado para el siguiente hito del calendario MIR: el cÔlculo definitivo de las puntuaciones, la ordenación de los aspirantes y, mÔs adelante, el proceso de elección de plaza en los distintos centros del Sistema Nacional de Salud.

En líneas generales, el examen se consolida como una prueba exigente y sometida a intensa revisión, en la que la anulación de siete preguntas y la activación de seis reservas se han convertido en el elemento mÔs llamativo de la convocatoria, reflejando tanto el esfuerzo de corrección técnica de la administración como el nivel de vigilancia y exigencia de opositores y academias especializadas, y subrayando la importancia de seguir consejos para mantener la concentración durante la preparación.

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