Las nuevas ofertas públicas de empleo promovidas por diferentes autonomÃas tras la estabilización extraordinaria son señaladas por el Sindicato de EnfermerÃa como medidas cortas de alcance: sirven para tapar vacantes, pero no atacan la temporalidad crónica ni cambian el modelo de empleo público que padecen miles de enfermeras y fisioterapeutas en el sistema público.
Según SATSE, una vez «bajada la presión social», las administraciones han retomado el uso intensivo de la contratación temporal, lo que complica la conciliación y termina afectando a la calidad de la atención. En años previos, la tasa de eventualidad llegó a rondar el 60% de las plantillas en algunos servicios de salud.
Por qué las nuevas OPE no resuelven la temporalidad
Las convocatorias abiertas este año, posteriores al proceso dictado por la justicia europea, se concentran en coberturas puntuales y no cambian la base del modelo de empleo, muchas veces publicadas en las webs oficiales. Muchos profesionales siguen encadenando contratos de dÃas o semanas, con la incertidumbre de no saber si podrán mantener su puesto más allá del siguiente turno.
Además, cuando los procesos selectivos se espacian o se resuelven tarde, se produce un solapamiento de oposiciones y listas de espera que mantiene la inestabilidad. El resultado, apuntan desde SATSE, es un parche para salir del paso que no consolida equipos ni planifica recursos a medio plazo.
Presión social y efectos en la asistencia
La reducción del ruido mediático y social ha coincidido con un repunte de la eventualidad en múltiples servicios de salud. Este vaivén de contratos conlleva rotaciones excesivas, menor conocimiento de protocolos y recursos y, en definitiva, una merma en la continuidad de cuidados para los pacientes.
La precariedad no solo golpea a las plantillas; también introduce variabilidad en la práctica clÃnica y dificulta la gestión de equipos. Para los profesionales, supone obstáculos adicionales a la conciliación familiar y personal por agendas cambiantes y destinos imprevistos.
Estatuto Marco: qué se discute
En la negociación del futuro Estatuto Marco del personal estatutario, el sindicato reclama que las oposiciones se convoquen, como mÃnimo, cada dos años y que se resuelvan con celeridad para evitar cuellos de botella. Esa pauta bienal figuró en los primeros borradores del anteproyecto.
Sin embargo, la última versión, tras la presión de varias comunidades autónomas, permite que las OPE se realicen cada tres años. SATSE considera que esta relajación de plazos deja la estabilidad del empleo demasiado a expensas de decisiones coyunturales.
Movilidad y concursos de traslados
Otra de las exigencias es implantar concursos de traslados abiertos y permanentes en todos los servicios de salud, de manera que la movilidad voluntaria no dependa de convocatorias esporádicas. Esta medida, subraya el sindicato, contribuirÃa a mejorar la conciliación y a ordenar los cambios de destino.
Para seguir la evolución del problema, SATSE plantea además crear un Observatorio de la Temporalidad en el Sistema Nacional de Salud, con participación sindical, capaz de monitorizar datos por autonomÃa y proponer actuaciones correctoras cuando se detecte abuso de la eventualidad.
Ceuta, un ejemplo ilustrativo
El sindicato valora los avances en derechos del personal del INGESA, pero denuncia que no haya un aumento paralelo del capÃtulo de personal. Esto deriva en permisos que se conceden sobrecargando a las plantillas y en un deterioro de la salud laboral del resto de compañeros.
Qué territorios siguen pendientes
El proceso extraordinario de estabilización de empleo, iniciado en 2023 por mandato de la justicia europea, se ha cerrado en la mayorÃa de regiones entre 2024 y este año. Aun asÃ, quedan fases por completar en Canarias, Comunidad Valenciana y Euskadi, y se esperan nuevas convocatorias para opositores, según las fuentes sindicales.
Con este escenario, la percepción del Sindicato de EnfermerÃa es clara: sin oposiciones periódicas y ágiles, movilidad garantizada y control efectivo de la eventualidad, las nuevas OPE se quedarán en meros remedios coyunturales y la sanidad pública seguirá arrastrando un problema de temporalidad que afecta tanto a las plantillas como a la atención que recibe la ciudadanÃa.