¿Empiezo a opositar, o me saco un Master?

 

Los estudiantes, finalizados sus estudios universitarios, se plantean la conveniencia de realizar un Master, comenzar a preparar las oposiciones o, por otro lado, iniciarse en la vida laboral.

La gente que escoge un Master piensan que se le debe dedicar menor esfuerzo que el empleado en la preparación de unas oposiciones. Pero en eso se equivocan. Un Master implica unas metas que se deben alcanzar en un tiempo determinado, por lo que el trabajo a realizar serán siempre a contrarreloj. En cambio, en la oposición, será el estudiante el que se organizará el tiempo como mejor le convenga, siempre teniendo presente la fecha aproximada de la convocatoria de la oferta pública para la que se prepara.

Bajo mi reflexión, el Master debería ir encaminado a todas aquellas personas que prefieren centrarse en el sector laboral privado. Estos estudios le facilitarán alcanzar un puesto de trabajo, ya que su preparación práctica será más valorada que la de un estudiante sin Master.

Pero si el objetivo es obtener una plaza como funcionario público, tal vez sea mejor empezar a preparar directamente estas pruebas, para poder dedicar tiempo a sacar cursos que luego nos puntuarán como méritos, incrementando la nota final de nuestra oposición. También hay que tener en cuenta, que en algunas oposiciones, el Master puntúa mucho, por lo que hay quien decide ir a por todas y consigue el Master antes de opositar…

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