Cuando tenéis un examen, no significa que vayáis a ir a la clase y, de inmediato, ponernos a escribir. Todo lo contrario, ya que es necesario que esperemos unos minutos hasta que el profesor llegue a la zona, dé las instrucciones y empiece a repartir los papeles. Esto significa que hay varios minutos disponibles entre que llegamos y comienza el examen. ¿Qué podemos hacer mientras tanto? Muy sencillo: estudiar.
Casi toda la gente lo hace cuando va a enfrentarse a un examen. Se llevan los apuntes, y los repasan unos minutos antes de que comience el periodo clave. Esto tiene varias ventajas, ya que así podremos tener los conocimientos frescos y, por lo tanto, tendremos una mayor posibilidad de aprobar el control.
También hay que tener en cuenta que el contenido que repasemos antes del examen depende de la velocidad a la que podamos leer. Cuando más rápido leamos, más apuntes podremos repasar y, por lo tanto, más contenidos habremos estudiado. De hecho, hay gente que puede llegar a repasar el examen completo en unos pocos minutos. Y, de nuevo, esto permite que tengamos más posibilidades de aprobar.
Los minutos previos a los exámenes, teniendo en cuenta estas recomendaciones que hemos dado, pueden llegar a ser periodos muy importantes. Incluso, pueden ser la diferencia entre aprobar o suspender un examen. Por lo tanto, os volvemos a aconsejar que, antes de que comience el examen, estudiéis todo lo posible. Incluso, si tenéis la posibilidad, presentaros en clase lo antes posible, para que así podáis estudiar aún más.

Cómo optimizar el estudio mediante la ciencia del aprendizaje
Si te encuentras tratando de memorizar información que aprendiste hace tiempo y has olvidado, o conceptos que no asimilaste de forma efectiva, debes saber que intentar absorber mucha información en un tiempo muy reducido es ineficiente. No obstante, para aprobar un examen puntual, es posible aplicar principios de la psicología cognitiva para maximizar el rendimiento.
La evidencia muestra que olvidamos la información nueva rápidamente al principio, pero luego el proceso se ralentiza. Por ello, estudiar todo en un bloque comprimido provoca una pérdida catastrófica de datos. La solución es el efecto de memoria espaciada o repetición espaciada, que consiste en distribuir el aprendizaje de un tema a lo largo de un periodo más extenso.
Recordamos mejor cuando dejamos un espacio de tiempo entre la primera sesión de estudio y la siguiente. Si tienes tiempo antes de un examen, planifica tu cronograma para cubrir los temas más de una vez: en lugar de dedicar dos horas seguidas a un tema, estudia una hora esta semana y otra hora la siguiente. Si el examen es mañana, practica los temas clave por la mañana y vuelve a repasarlos por la noche.
Además, es mucho más efectivo utilizar la recuperación activa que simplemente releer o subrayar. Puedes aplicar la técnica del brain dump: estudia un tema, toma un descanso y escribe en una hoja en blanco todo lo que recuerdes sin mirar los apuntes. También puedes usar herramientas como la Inteligencia Artificial (ChatGPT) para que te explique conceptos complejos «como si fueras un niño» o para que genere exámenes simulados basados en tus propios materiales, practicando así la recuperación de información.
Recomendaciones esenciales para el día anterior al examen
Para afrontar la prueba con garantías de éxito, el día previo debe centrarse en el mantenimiento y la organización, no en el aprendizaje intensivo de temas nuevos:
- Repaso selectivo: Revisa los conceptos más difíciles, pero no concentres todas las horas de estudio en este día.
- Preparación de materiales: Organiza bolígrafos, lápices, calculadora, diccionarios y tu documento de identidad.
- Revisión técnica: Si el examen es online, comprueba el funcionamiento del ordenador, cámara, micrófono y la conexión a internet.
- Logística: Planifica el transporte y ten una ruta alternativa prevista.
- Comodidad: Prepara ropa cómoda y adecuada a la temperatura ambiental para evitar distracciones.
- Descanso reparador: Duerme las 8 horas recomendadas; el descanso es vital para que el cerebro consolide la información.

Guía de actuación el mismo día de la prueba
El día del examen los nervios suelen aumentar, por lo que es fundamental mantener la concentración y cuidar las necesidades básicas:
- Antelación: Sal de casa con tiempo suficiente para evitar el estrés de los retrasos.
- Cuidado personal: Desayuna de forma equilibrada, mantente hidratado y ve al baño justo antes de entrar al aula.
- Gestión mental: Evita repasar el temario de forma frenética justo antes de entrar si esto te genera ansiedad. En su lugar, utiliza los últimos minutos para relajarte y respirar hondo.
- Organización del espacio: Identifica tu aula con antelación y despeja la mesa dejando solo el material necesario.
Estrategias durante la realización del examen
Una vez que tengas la hoja delante, no te precipites. Sigue este orden lógico para maximizar tu puntuación:
- Lectura detenida: Lee todos los enunciados varias veces. Si tienes dudas, consulta al profesor inmediatamente. En los exámenes tipo test, verifica si las respuestas incorrectas restan puntos.
- Clasificación de preguntas: Identifica cuáles son las más sencillas y cuáles requieren más tiempo de desarrollo.
- Distribución del tiempo: Prioriza las preguntas que otorguen más puntos. Si te bloqueas en una respuesta, pasa a la siguiente y vuelve al final.
- Precisión en la respuesta: Responde exactamente lo que se pide. No añadas información irrelevante; la concisión y el ajuste a la pregunta son mejor evaluados.
- Presentación y ortografía: Usa párrafos cortos, letra clara y evita faltas ortográficas, ya que pueden penalizar tu nota.
- Revisión final: Antes de entregar, verifica que has respondido a todo, que la estructura es coherente y que no hay tachones.

Integrar la autoevaluación y el estudio espaciado reduce drásticamente el estrés y evita que la época de exámenes se convierta en una carrera desesperada por volver a aprender cosas olvidadas. Al convertir el repaso final en una consolidación de conocimientos ya adquiridos, no solo mejoramos la nota, sino que aseguramos que el aprendizaje sea real y a largo plazo.