Igual de importante es tanto comprar los materiales que utilizaremos en clase, como cuidarlos. No en vano, si no los cuidamos de la manera adecuada, nos durarán muy poco y nos veremos obligados a adquirir nuevos. Eso, cada poco tiempo, puede suponer un desembolso de dinero bastante importante. Así que, ya sabéis, hay que cuidarlos al máximo.
Sin embargo, hay gente que todavía no sabe cuáles son las mejores maneras de cuidar los objetos que utilizaremos habitualmente en las clases. Vamos a daros algunos consejos al respecto con los que, al menos, podréis hacer un uso adecuado de todo lo que tengáis que usar en los estudios. Cosas que no son pocas, dicho sea de paso.
Organizar y guardar bien el material escolar

En primer lugar, intentad que todos los materiales estén guardados en un lugar seguro, como la mochila o alguna estantería en la que no corran peligro. Lugar al que, por supuesto, deberán volver después de cada uso. Esta rutina de orden diario es clave para evitar pérdidas y roturas innecesarias.
Una buena idea es revisar la mochila todos los días, mejor si se hace siempre a la misma hora, por ejemplo antes de ir a dormir. Así se puede comprobar qué material es imprescindible para el día siguiente, si falta algo o si hay objetos que ya no hacen falta y solo añaden peso y desorden.
También ayuda mucho clasificar los útiles en diferentes estuches o compartimentos: uno para lápices y bolígrafos, otro para colores y rotuladores, y un tercero para tijeras, pegamento, gomas, sacapuntas y pequeños accesorios. De este modo, se protege mejor cada tipo de material y se encuentra todo con más rapidez.
En casa, es recomendable disponer de un espacio fijo de estudio: un escritorio, una mesa o una zona tranquila con cajones, cajas o bandejas donde guardar los útiles cuando no se usan. Tener un lugar estable para trabajar ayuda a mantener el orden y a no ir dejando el material por toda la casa.
Uso cuidadoso de cada tipo de material

Cuando vayáis a utilizarlos, recordad manejarlos con delicadeza y sin hacer esfuerzos excesivos. Podrían estropearse o romperse. Muchos materiales se deterioran antes de tiempo por utilizarlos de forma inadecuada o por aplicar más fuerza de la necesaria.
En el caso de los cuadernos y libros, es recomendable forrarlos con plástico o papel resistente para proteger las tapas, no doblar las esquinas de las hojas y evitar escribir con demasiada presión. También es útil identificarlos con el nombre para prevenir pérdidas y confusiones con los compañeros.
Con los lápices, colores y bolígrafos conviene evitar morderlos, golpearlos o sacarle punta con sacapuntas en mal estado. Lo ideal es guardarlos siempre en un estuche y aprender a sacarles punta con cuidado para que no se rompa la mina continuamente.
Los plumones y marcadores deben mantenerse siempre con la tapa bien cerrada para que no se sequen. Es aconsejable guardarlos en posición horizontal y comprobar de vez en cuando que la punta está limpia, sin restos de papel o suciedad.
En cuanto a pegamentos y tijeras, es importante usarlos con moderación y solo para lo que están pensados. Al terminar, hay que cerrar bien el pegamento para que no se seque ni manche otros objetos, y guardar las tijeras en un lugar seguro, especialmente si hay niños pequeños en casa.
Cuidado especial de la mochila y otros accesorios

La mochila es uno de los elementos que más sufre en el día a día. No conviene sobrecargarla con objetos innecesarios, ya que además de deteriorarla puede causar problemas de espalda. Es mejor revisar con frecuencia qué se lleva y qué se puede dejar en casa.
Para que dure más, resulta útil limpiar la mochila regularmente, vaciar todos los bolsillos al final de la semana y comprobar si hay restos de papel, migas de comida u objetos que no deberían estar ahí. También es importante cerrar bien las cremalleras y no tirar de ellas con brusquedad.
Si es posible, es práctico disponer de una mochila diferente para excursiones, salidas y actividades extraescolares, de manera que la mochila principal de clase sufra menos y se mantenga en mejor estado durante más tiempo.
Otros accesorios como reglas, escuadras y compases se conservan mejor en un estuche rígido o de tapa dura, evitando que se partan dentro de la mochila. Además, una carpeta grande puede servir para guardar fotocopias, fichas sueltas y notificaciones sin que se arruguen ni se pierdan.
Enseñar responsabilidad y valor del material escolar
Está claro que, después de un uso más o menos largo, los materiales irán perdiendo su durabilidad y llegará un momento en el que se romperán. No os preocupéis, ya que eso significa que su vida útil ha terminado. Tendréis que comprar nuevos que os sirvan para la misma tarea.
No obstante, es fundamental explicar a niños y adolescentes la importancia de cuidar sus materiales. No solo porque supone un ahorro económico para la familia, sino porque les ayuda a comprender el valor del dinero y del esfuerzo que hay detrás de cada cuaderno, libro o estuche.
Puede ser muy útil hablar con ellos de manera clara, con ejemplos cercanos, sobre qué ocurre cuando se pierde o rompe algo por descuido: hay que volver a comprarlo, se gasta más y se genera más basura. Si lo entienden, estarán más motivados para ser responsables con sus pertenencias.
El refuerzo positivo también funciona muy bien: reconocer y elogiar cuando cuidan bien sus cosas, cuando mantienen ordenada su mochila o cuando conservan en buen estado los libros y cuadernos. Incluso se puede llevar un pequeño registro de logros para que vean su propia evolución.
Además, es una buena oportunidad para tratar temas como el respeto al medio ambiente. Usar menos material escolar por cuidarlo mejor implica consumir menos recursos y generar menos residuos. Entender que cada gesto cuenta ayuda a desarrollar una conciencia ecológica desde la infancia.
Beneficios de mantener el material en buen estado
Por lo demás, no es complicado tener los materiales escolares en buen estado. Simplemente haciendo un uso cuidadoso de ellos, guardándolos de manera adecuada y no forzándolos, conseguiréis que os duren durante mucho tiempo.
El material bien cuidado se encuentra antes. Al tenerlo ordenado y completo, se aprovecha mejor el tiempo de estudio, se evita perder minutos buscando lápices, reglas o cuadernos, y se reduce el estrés en momentos de exámenes o entrega de trabajos.
También se favorece la organización personal, un hábito que será útil en todas las etapas de la vida. Un estudiante que sabe dónde está cada cosa, que prepara la mochila con antelación y que revisa su material con frecuencia, suele afrontar mejor sus obligaciones académicas.
No hay que olvidar, además, que un buen cuidado del material permite que pueda reutilizarse más adelante: hermanos pequeños, amigos, vecinos o incluso la posibilidad de vender libros o accesorios en buen estado. Cuanto mejor se conserven, más opciones de segunda vida tendrán.
Y está claro que todo ello supondrá un ahorro económico bastante importante, una mayor responsabilidad por parte de los estudiantes y una contribución positiva al entorno. Pequeños gestos cotidianos pueden marcar una gran diferencia en la duración del material escolar y en los hábitos que se construyen para el futuro.