La verdad es que no sería la primera vez que ocurriera. Imaginad que estáis estudiando algún tipo de curso pero que, en vuestro interín, descubrís que la temática no os está gustando todo lo que debería, o no os convence. No es algo extraño, ya que podemos sentirnos decepcionados por diferentes motivos. Uno de ellos, por ejemplo, puede ser que os hayáis hecho una idea equivocada de lo que ibais a estudiar.
Es importante entender que saber a qué dedicarse el resto de la vida es una decisión que puede asustar. A veces, los gustos cambian: alguien puede empezar con el deseo de ser veterinario y descubrir que las matemáticas son su mayor obstáculo, o viceversa. Esta situación es mucho más común de lo que parece. Según datos oficiales, una parte considerable de los estudiantes universitarios abandonan sus estudios superiores, y un porcentaje significativo de ellos decide cambiar de carrera.
Los factores que influyen en este proceso son diversos. Más allá de las causas económicas o académicas, muchos abandonos ocurren tras el primer año debido a la falta de motivación, el desinterés por la materia o un rendimiento académico inferior al esperado. A veces, ocurre que idealizamos la carrera y, al enfrentarnos a las asignaturas básicas del primer año, que suelen ser muy generales, sentimos que no es lo que buscábamos.
No pasa nada. En el caso de que os hayáis equivocado al elegir un curso o una carrera, siempre podéis seleccionar otra. En este punto también hay que tener en cuenta varios conceptos. Por ejemplo, no es lo mismo cambiar de carrera al principio de la misma que al final. En el caso de que la estemos terminando, sería una buena idea finalizar la convocatoria y, al menos, conseguir la titulación.
¿Cómo saber si realmente debo cambiar de carrera?

Es habitual que las dudas surjan con los primeros exámenes. El nivel universitario es más elevado que el del instituto y es normal que alumnos acostumbrados al notable bajen sus notas inicialmente. Sin embargo, existen señales claras de que el camino no es el correcto, como sentir frustración, miedo o inseguridad constante, o preguntarse si se está perdiendo el tiempo.
Para tomar una decisión consciente, es recomendable seguir estos consejos de orientación vocacional:
- Consulta a especialistas: Los orientadores ayudan a adaptar el grado a tus aptitudes y habilidades personales.
- Realiza tests vocacionales: Estos cuestionarios permiten definir tu perfil académico y profesional con mayor precisión.
- Habla con otros estudiantes: Compartir experiencias con personas que hayan pasado por lo mismo ayuda a relativizar la situación.
- Autoconocimiento: Analiza qué falló en la carrera anterior y si valoras más la vocación o la empleabilidad.
Opciones y vías para cambiar de estudios
El hecho de que elijamos la carrera equivocada no quiere significar nada, ya que podremos cambiarla en cualquier momento. Dependiendo de la situación, existen dos vías principales para realizar este movimiento:
1. Proceso general de admisión
Consiste en solicitar plaza de nuevo. La nota de la fase general de la EBAU tiene validez indefinida, mientras que la fase específica suele durar dos cursos. Esta opción depende de las notas de corte y las plazas disponibles, compitiendo con los alumnos de nuevo ingreso.
2. Solicitud de cambio de estudios
Se puede solicitar un traslado si se han superado, generalmente, al menos 30 créditos ECTS. En este caso, la universidad de destino evalúa la solicitud basándose en la similitud de los estudios y la motivación del alumno. Es un proceso administrativo que requiere la entrega de certificados académicos y el pago de tasas de traslado de expediente.
Convalidación de asignaturas y becas

Una de las mayores preocupaciones es perder el progreso realizado. Al cambiar de carrera, es posible solicitar el reconocimiento de créditos. Si el cambio es dentro de la misma rama de conocimiento, es más probable que se reconozcan las asignaturas de formación básica. La universidad de destino realizará un estudio de convalidaciones según sus planes de estudio.
En cuanto a las becas del Ministerio, es posible mantenerlas siempre que el estudiante se matricule de un número de créditos superior a los ya aprobados (normalmente 30 créditos más), computando también los créditos que hayan sido convalidados.
Alternativas formativas más allá de la Universidad
No todas las respuestas están en un Grado universitario. Existe la Formación Profesional (FP, que se ha convertido en una opción sumamente atractiva por su enfoque práctico y su alta tasa de empleabilidad. Muchos jóvenes descubren que un Grado Superior es la vía ideal para encontrar su vocación y, posteriormente, acceder a la universidad con una base mucho más sólida.
También existen cursos de especialización, como los de Community Manager o marketing digital, para aquellos interesados en el mundo de las redes sociales y la comunicación moderna. Cambiar de rumbo no es un fracaso, sino una oportunidad de ajustar el camino hacia el éxito profesional.
Está claro que habrá momentos en los que quizá tengamos que esperar un determinado tiempo, o incluso nos veamos obligados a realizar todo tipo de documentación. Pero, en el caso de que la decisión haya sido buena, estamos seguros de que merecerá la pena. Cambiar de curso o carrera no tiene nada de malo. Si elegís la convocatoria que os gusta y os sentís motivados, vuestros resultados académicos serán todo un éxito.