Planificación del tiempo de estudio

Es importante planificar bien el estudio

Planificar el tiempo de estudio facilita el aprendizaje. Aprender de forma productiva siempre será garantía de éxito en el logro de los objetivos en cualquier contexto educativo. Esta programación también es esencial durante una oposición.

Así que si quieres aprender a organizar tus estudios de la mejor manera posible, a continuación te explicaremos cómo lo puedes conseguir.

¿Qué es la organización en el estudio?

Un hábito que ejercita el estudiante por medio de este comportamiento proactivo. El alumno alcanza distintos objetivos educativos en cada curso. Pues bien, debe prepararse para lograr cada meta. Y esta capacidad de organización ofrece una manera práctica de avanzar en el proceso. El estudiante diseña un plan de acción que muestra una previsión de tareas que queda perfectamente contextualizada en el calendario.

Cada acción produce una consecuencia en el ámbito académico. Cuando la planificación está integrada en la rutina del alumno, mejoran los resultados. Por el contrario, cuando la improvisación es frecuente en este proceso, aumenta el riesgo de que el alumno llegue a los días previos al examen sin haber repasado los contenidos.

¿Cómo organizar el tiempo de estudio y trabajo?

Puedes planificar el estudio para conseguir resultados

La gestión del tiempo es todavía más compleja cuando una persona estudia y trabaja. Sin embargo, el ejemplo de quienes han vivido esta experiencia pone de manifiesto que lo más importante no son las horas en sí mismas, sino utilizarlas con eficacia. ¿Cómo organizar el tiempo de estudio si trabajas?

  • Busca la compatibilidad entre ambos planos de tu vida. Un empleo de fin de semana, que encuentres a través de la bolsa de trabajo de la universidad, puede complementarse con la asistencia a clases. Del mismo modo, si trabajas a jornada completa, quizá prefieras cursar online una titulación en un centro especializado. Por otra parte, la formación semipresencial es una modalidad a tener en cuenta.
  • Establece un orden de prioridades. El tiempo es limitado y, en esta etapa, el trabajo y el estudio ocupan un lugar importante en tu vida. También necesitas descansar y disfrutar de tu tiempo libre. Sin embargo, al establecer un orden de prioridades realista es posible que llegues a la conclusión de que ahora debes dejar en un segundo plano algún aspecto concreto para centrarte más en tus estudios.
  • Pide apuntes a otros compañeros si no puedes asistir a clase. Esto es algo que a veces ocurre cuando una persona trabaja y estudia al mismo tiempo.
  • Establece objetivos realistas y adaptados a tus circunstancias. Tal vez necesites más tiempo para aprobar un curso en la universidad. Lo importante es avanzar: mantente enfocado en tus objetivos y matricúlate en menos asignaturas si es necesario.
  • Reduce el tiempo que dedicas a la televisión, el teléfono móvil o la tecnología. Los minutos que ganes podrás invertirlos en el estudio o en otras cuestiones.
  • Organiza el espacio de estudio. Decora un entorno cómodo con un escritorio situado en una estancia bien iluminada. Añade mobiliario de almacenaje para ordenar los libros, los apuntes y todos los materiales. La propia organización del tiempo es una expresión de orden. Pues bien, este orden adquiere forma visual a través de la decoración de un entorno muy acogedor.

¿Cómo organizar el tiempo de estudio en la universidad?

A continuación, en Formación y Estudios te damos seis consejos que pueden servirte de guía:

  • Organización del horario de estudio. Intenta mantener la constancia en la asistencia a clase. Pero, además, elabora un calendario con el tiempo necesario para repasar cada asignatura. Dedica más horas a las materias que te resulten más complejas.
  • Técnicas de estudio, planificación y distribución del tiempo. Por ejemplo, utiliza una agenda para anotar la información más relevante de tu rutina académica. Del mismo modo, usa las técnicas de estudio para aprender de forma más sencilla los contenidos: el subrayado, el esquema, el resumen, las reglas mnemotécnicas, los mapas conceptuales y las tarjetas didácticas son medios prácticos.
  • Metas semanales. Uno de los errores habituales es posponer para otro momento un asunto que no se percibe como urgente en el corto plazo. Sin embargo, existe una premisa básica en relación con este tema: una excelente organización comienza con el cumplimiento de las metas semanales.
  • Nivel de dificultad de los contenidos. Existen distintos enfoques que puedes utilizar para diseñar una estrategia que te ayude a concentrarte mejor. Por ejemplo, es posible iniciar la jornada con el estudio de una asignatura más difícil para, después, continuar con otra más sencilla. Pero también es posible establecer el criterio opuesto. Lo más importante es que sigas el guion que te ayude a concentrarte mejor.
  • Evita las distracciones. Por ejemplo, si acudes a la biblioteca para estudiar, intenta elegir un asiento situado en una zona por la que pasan menos personas. Del mismo modo, ten sobre el escritorio aquello que objetivamente necesitas en ese momento. Apaga el teléfono móvil y concéntrate en el objeto de estudio.

Lleva a cabo aquello que habías previsto en tu agenda. La planificación se queda en el marco de la teoría si no la llevas después a la práctica. Motívate a ti mismo con pequeños premios durante la semana. Identifica cuáles son tus momentos preferidos del día. Visualiza ese tiempo de disfrute como un premio que vivirás con más ilusión todavía si previamente logras los objetivos que te habías marcado. Por ejemplo, una pausa breve es un estímulo de motivación después de un periodo de máxima concentración.

¿Cómo se planifica el tiempo?

El tiempo de estudio ha de ser productivo

El tiempo, en sentido estricto, no es una propiedad de la que puedas adueñarte para hacer un uso específico. Como estudiante, no conoces todos los detalles de aquello que ocurrirá dentro de una semana. Pero sí puedes realizar una previsión aproximada de ese espacio de tiempo a través de esta anticipación. Esta es, en esencia, la clave de la planificación. De este modo, haces que ocurra aquello que tú habías programado. Para que un proyecto sea viable es necesario que puedas comprometerte ahora con su cumplimiento. Es decir, el desarrollo de esa planificación depende solo de ti.

El control del tiempo de estudio es esencial para mejorar la organización. También es recomendable que hagas un seguimiento de los logros alcanzados. De este modo, no solo pones en perspectiva tu propia evolución a lo largo del curso, sino que alimentas tu motivación para seguir avanzando en este camino.


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